Por Alejandro García Blanco
La variedad de uvas blancas en la Denominación de Origen Calificada Rioja es, además de diversa, cualitativamente rica en matices aromáticos y gustativos. Son nueve las variedades que están autorizadas por la DOCa Rioja: viura, malvasía, garnacha blanca, tempranillo blanco, maturana blanca, turruntés, chardonnay, sauvignon blanc y verdejo. Todas ellas aportan expresiones frutales diversas, acidez, aromas florales, cítricos, manzana verde, plátano, notas herbáceas, produciendo vinos elegantes, finos, y en algunos casos, ideales para el envejecimiento en barrica.

Internacionales
Adaptadas al entorno de DOCa Rioja, se encuentran las variedades blancas adicionales, la Chardonnay, que es la variedad blanca más reconocida en el mundo por su calidad, elegancia y notable evolución en madera; la Sauvignon Blanc que también forma parte de este abanico, al igual que la anterior es reconocida por su calidad, finura y sus agradables aromas que evocan notas tropicales, cítricos florales, herbales y por supuesto su nota inconfundible de “pis de gato”. Por último, la Verdejo, presente también en otras denominaciones españolas, aporta una interesante complejidad de aromas herbales con un toque de frescura por su acidez y su muy particular toque amargo en boca.
Un toque de color
El color en el vino se obtiene a partir de la permanencia del hollejo en el mosto; los compuestos fenólicos, como los antocianos y los flavonoles presentes en la cáscara, le dan color al mosto mientras se encuentren en contacto. Existen dos formas de hacer vinos rosados a partir de esta técnica, la primera es hacer un vino tinto con uvas como la tempranillo y la garnacha y dejar el hollejo en el mosto durante un corto periodo, el que el enólogo considere conveniente para que la cáscara le confiera las propiedades de la variedad al igual que sólo un toque de color al mosto. Terminado este lapso de tiempo se retiran los hollejos para seguir con la vinificación manteniendo el color rosa resultante del mosto.
A la otra manera de hacer un vino rosado se le conoce como Sangría; en éste se elabora inicialmente un vino tinto y en una etapa temprana del proceso se retira parte del mosto sin el hollejo desangrando el mosto original, obteniendo un vino rosado para seguir su vinificación de manera separada. El vino resultante del mosto inicial que continúa vinificándose contiene mayor concentración de todos los elementos presentes en la cáscara otorgando una mayor concentración de taninos y color.
Existen muchos ejemplos de rosados en la DOCa Rioja, muchos de ellos elaborados con 100% Tempranillo y utilizando la técnica del sangrado, de esta manera se obtienen colores rosados tipo frambuesa, ofreciendo aromas de fresas, cerezas, rosas y violetas; en boca son frescos, delicados e invitan un segundo trago. También existen vinos elaborados 100% con cepas viejas de Garnacha; son frescos, elegantes y expresivos, de un color rosa pálido con notas que evocan los frutos blancos como el perón y la manzana; de buena acidez y permanencia en el paladar.


