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Las Vegas

#VegasStrong y la identidad de una ciudad.

Por: Carlos Dragonné

El 2 de octubre del año pasado amanecí en Colorado Springs con una enorme lista de mensajes sobre lo ocurrido la noche anterior en el festival de música Route 91 Harvest frente al Mandalay Bay en el que perdieron la vida 58 personas. Angustiado, tomé el teléfono y comencé a marcar con desesperación buscando escuchar las palabras “I’m ok”. Así, uno a uno, fueron contestando todas las personas que llevo cerca a donde vaya por el cariño que nos une. Después de siete meses, volví a aterrizar en McCarran International Airport para vernos a los ojos y reconocer los vínculos que no se rompen. Y, de paso, reconfirmar por qué sigo regresando a esta ciudad. Bienvenidos a Las Vegas.

Las Vegas

Es 2018 y, en los últimos 5 años, he aterrizado en esta ciudad más de diez veces y cada una ha sido especial por las cosas que van sucediendo. He sido testigo de bodas en la calle, fotógrafo de parejas, cómplice de una entrega de anillo de compromiso, comensal en mesas de completos desconocidos con los que termino riendo por horas y testigo de cómo la dinámica de una ciudad que nunca se detiene puede ser un río interminable de anécdotas e historias que se construyen y se quedan siempre en la memoria.

Las Vegas

Esta ciudad es más que parafernalia, oropel, neón y réplicas de pequeños universos turísticos. Es una ciudad que construye comunidad y alianzas, que establece lazos y vínculos que no dejan de sorprender y que se levanta urgentemente de cualquier caída para demostrar su fuerza y el por qué representa la consolidación no sólo de uno, sino de varios sueños americanos.

Las Vegas

Con la voz temblorosa, marqué el teléfono el 2 de octubre y fui escuchando o leyendo las respuestas de Cassandra Down, Taylor Fisher, Samantha Fink, José Ávila, Rob Moore, Celena Hass, Jennelle Jacks, Jesse Williams, Claudine Grant, Thomas Judd y Chelsea Ryder. Con el mismo temblor supe que Ashley Farkas, quien fuera mi primer contacto para entender por qué esta ciudad me haría feliz había sido herida pero, afortunadamente, estaba fuera de peligro.

Me detuve a medio viaje. Prendí noticieros y escuché historias espeluznantes pero, también, momentos de grandeza y de heroísmo que no sólo salvaron a las víctimas de las balas, sino de la soledad que conlleva la reflexión, el duelo y el entendimiento. La siguiente semana me llené de lágrimas viendo el primer partido de los Golden Knights en la T-Mobile Arena y el homenaje hecho a las víctimas. Ahí nació una frase que comenzó a definir mis siguientes viajes a la ciudad del pecado y, por supuesto, se queda grabada en el lugar donde guardo mi cariño por este destino: Vegas Strong.

Nunca fui un fan del hockey. Pero sabía que empezaría a querer entenderlo. Porque lo que ha sucedido en los últimos meses es una muestra de lo que puede hacer un deporte por un destino. Y aquí no sólo hablamos de comida, sino de viajes. Y no sólo contamos historias en las mesas sino experiencias que nos llenan el alma más que el cuerpo. En ningún momento imaginé lo lejos que llegarían los Golden Knights, hoy convertidos en el equipo de expansión más exitoso en la historia del deporte profesional de Estados Unidos.

Pero más allá de esperar los resultados y las horas para poder ver los últimos partidos contra los Capitols en los que espero que se consolide la historia, regreso una y otra vez al concepto Vegas Strong que surgió y, de manera automática, a los rostros de quienes significan para mí el por qué regresar a esta ciudad es como volver a casa.

Es mayo y han pasado apenas siete meses de esa noche. Camino hacia The Park sabiendo que encontraré a quienes tuve miedo de haber perdido tras despertarme con esa noticia. En medio del caos de un evento en desarrollo, veo a Cassandra Down y Taylor Fisher y se me cristalizan los ojos porque entiendo que, tras esa noche fatídica, es precisamente esa fuerza la que ha levantado esta ciudad del punto más bajo del miedo y la desesperanza. Algunos dirían que les tomó unas horas. Algunos que tardó más. Y me surge la duda de quién tendrá razón.

No importa si los Golden Knights ganan o no la copa (aunque tengo toda la esperanza de que así sea) y cierran con broche de oro una historia heroica. Regresar a esta ciudad tendrá siempre sentido. Porque no sólo mucha de mi gente favorita está aquí. Sino porque la fortaleza de un destino y el descubrimiento de sus rincones se hace a través de los pequeños lugares que crean identidad y comunidad.

Foto: Stephen R. Sylvanie – USA TODAY Sports

The 58 will always be with us #VegasStrong“, se leía en la cuenta oficial del equipo esa noche en que los Golden Knights retiraron el número 58 para recordar por siempre a las víctimas. Y conforme avanzan los días voy saludando a todos quienes me conectan emocionalmente con esta ciudad. Sonrío sabiendo que estoy en casa y que la clave está en saber que aunque siempre dolerá la pérdida, lo que se construye en su memoria es una comunidad que se sabe levantar para no dejarse vencer nunca.

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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