Si hay una sopa que me trae hermosos y muy amorosos recuerdos es la Sopa de Lentejas. Tanto mi madre como mi abuela solían prepararla bastante seguido por que era una de nuestras favoritas en la familia. Siendo la misma por 4 generaciones, esta sopa tiene sus toques personales que la hacen diferente a las que puedes encontrar en la web, pero mucho más sabrosa y fácil que todas ellas. Te aseguro se volverá tu favorita.
Lentejas, de los ingredientes más antiguos de la humanidad y símbolo de abundancia.
De acuerdo a los historiadores, las lentejas se remontan a los orígenes de la agricultura (hace 10,000 años), en la región del Oriente, África del Norte, valle del Nilo, Europa y Asia Central. De hecho se sabe que los Egipcios y otras culturas las veneraban.
Durante el Imperio Romano, las lentejas se secaban para poder conservarlas durante más tiempo y elaborar platillos y guisos durante todo el año.
En casa era común comer la sopa al menos una vez al mes, como en muchos otros países donde la comen prácticamente cada semana. Será por nuestras diferentes raíces provenientes de lejanas tierras y las costumbres que después tomaron de Chiapas y otros estados de donde provienen mis ancestros, que la receta es una mezcla entre las de Medio Oriente y las de España.

En nuestro caso las lentejas son la sopa que después acompaña a otros alimentos, y a veces mi mamá le daba por ponerle embutidos como salchichas, y siempre añadiendo el tocino. No se si por que no le gustaba, o por que así le llego la receta, pero mi abuelita nunca le puso ni papas ni zanahorias. Ya saben, las versiones familiares siempre predominan. Lo importante de nuestra receta es que resulta realmente rica y reconfortante. Espero la disfruten tanto como nosotros hasta la fecha.
Para preparar la sopa de lentejas vamos a necesitar:
- 500grs de lentejas secas remojadas durante la noche
- 1.5 litros agua
- 1 jitomate
- 1/2 cebolla
- 2 dientes de ajo pequeños o uno grande
- 3 rebanadas de tocino picadas finamente
- 1 ramita de cilantro o de perejil. Yo prefiero el cilantro
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharadas de aceite de aguacate
- Sal al gusto
Lo primero que haremos, como lo menciono en lo ingredientes será poner a remojar las lentejas en agua durante la noche. Esto ayuda a que se cuezan más pronto y queden más tiernitas.

Lo siguiente será ponerlas a cocer en la olla express o en olla convencional. En la primera estarán listas en 15 minutos, en la olla convencional tomará mas tiempo y vayan revisando hasta que al tacto estén suaves, como los frijoles.
Mientras se cocinan las lentejas vamos a freír el tocino en una olla, cuiden que no se queme o sabe amargo. Reserven y dejen sobre una toalla de papel de cocina para que absorba el exceso de grasas. No tiren la grasa, solo retiren del fuego y dejen a un lado la olla.
El siguiente paso es moler el jitomate con la cebolla y el ajo, si desean pueden agregar un poco de puré de tomate, 1/2 taza será suficiente, para que quede bien roja la salsa de tomate. Muelan muy bien en la licuadora hasta que quede bien tersa y molido todo.
Ahora, pondremos la olla con el aceite del tocino y agregaremos un poco de aceite de aguacate y vamos a sofreír la salsa de jitomate agregándola a la olla pasando por un colador, añadimos la sal. Dejen que se sofría muy bien, a fuego bajo y que vaya cambiando de color. Vamos a dejarla como unos 10 minutos a fuego bajo para que no se reduzca pero se cocine muy bien. Cuando esté lista apaguen el fuego y reserven.
En caso de que deseen agregar las salchichas como mi mamá, antes de agregar el jitomate molido denle una pasada rápida a las salchichas en el aceite y la grasa del tocino y luego agreguen el jitomate.
Cuando estén listas las lentejas añadan el jitomate, el tocino y las salchichas si así lo desean y revisen que no le haga falta agua o caldo, deben quedar caldositas pero no en exceso. Prendan el fuego y dejen que se integren la salsa de jitomate con las lentejas. Rectifiquen sal después de 5 minutos de hervor con el jitomate, dejen 5 minutos más a fuego bajo y listo.
Adornen con el perejil o cilantro y acompañen con un chorrito de aceite de oliva. Mi abuela y mi mamá decían que ayudaba el aceite a que no te cayeran pesadas las lentejas y así las digirieras muy bien. Yo siempre lo hago.
¡Buen provecho!
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