Todo comenzó con el algoritmo de Instagram. Esa receta con huevos estrellados sobre una salsa roja burbujeante nos aparecía cada tercer día. La combinación de colores, lo rústico del sartén de hierro y lo provocador del pan hundiéndose en la yema nos atrapó. Así que, después de mucho verlo, decidimos hacerlo. Buscamos versiones, comparativas y combinamos ingredientes. Ajustamos especias —porque hay que decirlo: nuestros paladares mexicanos piden más balance y menos comino— y probamos tiempos hasta dar con nuestra receta perfecta de Shakshuka.

Y si algo aprendimos en el proceso es que el verdadero truco está en separar los huevos cuidadosamente al momento de añadirlos a la sartén y cocinarlos justo el tiempo necesario para que queden suaves, con yema líquida. Eso y tener buen pan para acompañar. Porque créenos: querrás limpiar hasta el último rincón del plato.
Historia de la Shakshuka
La shakshuka (también escrita shakshouka) es uno de los platillos más queridos en Israel. No solo forma parte del desayuno tradicional: se come a cualquier hora, en cualquier lugar y en cualquier reunión. Es tan esencial como el falafel o el hummus, y se sirve directamente en la sartén en la que se cocina, lista para compartir.

El nombre viene del concepto de mezclar o agitar, lo cual refleja su preparación. Ajo, cebolla, jitomates, pimientos, especias como comino y paprika, todo se junta lentamente hasta formar una base espesa y aromática en la que se cuecen huevos. Si se sirve con pan para sumergir, no hay pérdida.
Como siempre, el origen es un debate.
Aunque su popularidad en Israel es clara, el origen real del plato es objeto de debate. Existen versiones similares en el antiguo Imperio Otomano, donde platos como el şakşuka llevaban vegetales cocidos y carne. Con el tiempo y la llegada del jitomate (gracias a los intercambios del Nuevo Mundo), este guiso evolucionó en diferentes regiones del norte de África y el Medio Oriente, especialmente entre comunidades judías en Túnez, Marruecos, Argelia y Libia, que luego lo llevaron a Israel.
Cada cultura tiene su variante: en Estambul lo llaman Menemen, en Marruecos lo cocinan en tagine, y en Yemen lo acompañan con zhug, una salsa picante. La base es siempre la misma: cocina sencilla, ingredientes económicos, sabor profundo.
Ingredientes para hacer esta Shakshuka:
- 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
- 1 cebolla grande, partida a la mitad y rebanada delgada
- 1 pimiento rojo, sin semillas y en tiras
- 3 dientes de ajo, rebanados finamente
- ¼ de cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de paprika picante
- 1 lata de 800 grs. de jitomates enteros pelados con su jugo, picados
- Sal (obvio busquen sal kosher)
- Pimienta
- 150 g de queso feta, desmoronado (aprox. 1 ¼ tazas). Aquí si quieren mexicanizarla más, pueden usar cotija. Le da un punch totalmente diferente, les aviso.
- 6 huevos grandes
- Cilantro picado para servir

Preparación de la shakshuka.
Precalentamos el horno a 190°C (375°F). En una sartén grande y resistente al horno, calentamos el aceite a fuego medio bajo. Agregamos la cebolla y el pimiento y cocinamos lentamente por unos 20 minutos, hasta que estén muy suaves.
Añadimos el ajo y cocinamos 1 o 2 minutos. Luego incorporamos el comino y la páprika. Cocinamos un minuto más hasta que las especias suelten su aroma.
Agregamos los jitomates picados con todo y jugo. Sazonamos con sal y pimienta, y dejamos que la mezcla hierva suavemente hasta que espese, unos 10 minutos. Probamos y ajustamos sazón si hace falta. Finalmente, mezclamos el queso desmoronado.

Con mucho cuidado, quebramos los huevos uno a uno sobre la salsa, procurando que queden separados entre sí. Sazonamos ligeramente los huevos con sal y pimienta. Transferimos la sartén al horno y horneamos de 7 a 10 minutos, hasta que las claras estén cocidas pero las yemas sigan suaves.
Al salir del horno, espolvoreamos cilantro fresco por encima y servimos de inmediato.
Consejos que deben tomar en cuenta
La shakshuka es una receta versátil, reconfortante y perfecta para compartir. Pero también es un recordatorio de que tener huevos orgánicos a la mano hace toda la diferencia en sabor y calidad. Y para acompañar esta maravilla, no hay mejor opción que un buen pan artesanal. ¿Una sugerencia? Nuestra receta de Pan de Cerveza tiene justo esa corteza crujiente y miga esponjosa que va perfecta con cada cucharada de shakshuka.