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Scones de Chocolate. Receta para el scone perfecto

por Carlos Dragonné

No hay nada como arrancar el día con algo horneado. Y aunque en México no tenemos exactamente la costumbre de los afternoon teas, lo que sí es un hecho es que alguien en esta casa (no diré nombres…) traía un antojo de scones bien hechos desde hace días. Así que me puse el mandil, saqué la harina y armé estos Scones de Chocolate que siempre me hacen quedar bien. Pensando en eso (y en el clima que empieza a volverse más amable con el horno), se me ocurrió que como ya viene el frío, nada como darles esta receta para que tengan a bien el pretexto perfecto del desayuno en cama… o el postre de la serie para el maratón de Netflix.

scones de chocolate

¿De dónde vienen los scones? Y no solo los de chocolate

La historia de los scones comienza en Escocia, en el siglo XVI. Se hacían originalmente con avena y se cocinaban directamente en una plancha sobre el fuego, en forma de discos grandes que luego se dividían en triángulos. No fue sino hasta la época de la Duquesa de Bedford —amiga cercana de la reina Victoria— que los scones se convirtieron en una parte esencial del ritual de la “hora del té” en Inglaterra. La duquesa pidió algo ligero para pasar la tarde y lo que llegó fue té, galletas y, claro, scones. Desde entonces, su lugar en la tradición quedó asegurado.

Hoy los hacemos con harina, mantequilla, crema y azúcar. Y aunque los tradicionales se sirven con clotted cream y mermelada, esta versión de scones con chocolate es perfecta para desayunos, meriendas o hasta para sorprender a alguien con un detalle horneado.

scones de chocolate

Consejos básicos para que los scones de chocolate queden perfectos

Un buen scone debe tener una textura suave por dentro, con esas capas ligeras y hojaldradas que se deshacen en la boca. Para lograrlo, el primer paso es cuidar la temperatura de la mantequilla. Debe estar bien fría al momento de integrarla con los ingredientes secos, porque cuando la masa entra al horno, esa mantequilla sólida se derrite lentamente, liberando vapor y creando las capas que buscamos.

Lo ideal es trabajar rápido y sin miedo: no es necesario que la mantequilla se mezcle de manera uniforme; de hecho, dejar algunos trozos del tamaño de chícharos ayuda a crear esa textura tan característica. Si en algún momento notas que la masa se está calentando demasiado, métela unos minutos al refrigerador. Y no saltes el paso de reposarla antes de hornear: esos 15 minutos permiten que el gluten se relaje, que la harina absorba bien la humedad de la crema y el huevo, y que la mantequilla vuelva a estar en su punto justo. Todo eso suma para que el resultado final sea un scone perfecto.

Ingredientes para estos scones de chocolate:

  • 2 ½ tazas de harina de trigo (de uso general)
  • ¼ de taza de azúcar blanca
  • ¼ de taza de azúcar mascabado (clara)
  • 1 cucharada de polvo para hornear
  • ½ cucharadita de sal kosher
  • 6 cucharadas de mantequilla sin sal, fría y cortada en cubitos
  • 1 ¼ tazas de chispas de chocolate semiamargo o amargo (aprox. 225 g)
  • ½ taza de crema para batir, bien fría
  • 1 huevo grande
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 2 cucharadas de azúcar gruesa o turbinado (opcional, para decorar)

Preparación paso a paso:

Vamos a empezar mezclando la harina, los dos tipos de azúcar, el polvo para hornear y la sal en un tazón grande. Con un batidor de globo o simplemente un tenedor, integramos todo bien. Luego agregamos la mantequilla fría y la trabajamos rápido con las yemas de los dedos, como si estuviéramos haciendo masa quebrada: queremos que queden grumos del tamaño de chícharos, incluso un poco más grandes, porque eso es lo que nos dará una textura hojaldrada.

Una vez que tenemos la mantequilla incorporada, añadimos las chispas de chocolate y mezclamos con las manos para que se repartan de forma uniforme. En otro recipiente pequeño, batimos la crema, el huevo y la vainilla. Vertemos esta mezcla líquida sobre la mezcla seca y comenzamos a incorporar con una espátula. No hay que sobremezclar; solo buscamos que no quede harina seca. Si vemos que aún hay partes sueltas, usamos las manos para plegar la masa sobre sí misma unas tres o cuatro veces, hasta que se forme una masa cohesiva.

scones de chocolate
Colocamos la masa sobre una charola con papel encerado o una superficie ligeramente enharinada.

Formamos un disco de unos 20 cm de diámetro y unos 2 cm de grosor. Con un cuchillo afilado o una espátula de panadero, cortamos en 8 triángulos (como una pizza).

Los separamos un poco entre sí en la bandeja, dejando al menos 5 cm de espacio entre cada uno. Si queremos, espolvoreamos con el azúcar gruesa y presionamos ligeramente para que se adhiera. Luego llevamos la charola al refrigerador por al menos 15 minutos mientras precalentamos el horno a 200 °C.

Una vez que el horno está caliente, horneamos los scones por unos 15 a 17 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y la base bien cocida. Sacamos la bandeja y la dejamos enfriar sobre una rejilla por al menos 5 minutos antes de servir.

Estos scones de chocolate se pueden disfrutar tibios o a temperatura ambiente

Y si sobra alguno —aunque es raro—, los guardamos en un recipiente hermético por hasta 4 días. Para revivirlos, basta con calentarlos 4-5 minutos en horno a baja temperatura.

¿Quién dijo chocolate caliente para acompañar?

¿Nuestra recomendación? Sirve estos scones con una taza de chocolate. Y si quieres que la experiencia sea completa, prepara ese chocolate caliente con uno artesanal, de metate, como el que hace Chepi Laparra, que puedes encontrar en nuestra tienda en línea. Porque no hay desayuno, merienda o antojo que no se eleve con buenos ingredientes. Siempre se los hemos dicho. Entre mejor ingrediente, mejor resultado.

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