Por Carlos Dragonne
Cuando uno toma la tranquilidad de hacer viajes por capricho, termina enamorándose de los destinos que visita casi de manera automática. Realizar viajes sin esperar nada a cambio, sin buscar que le vuelen a uno las expectativas o le satisfagan antojos imaginados durante años, es cuando se entrega a descubrir cada rincón que se encuentra en el camino. Y si a eso le sumamos un recorrido en carretera que dura muchas horas, con casi dos mil kilómetros recorridos, entonces termina uno agradeciendo el haber aprendido a desprenderse de las culpas de viajar, de los temores de las deudas y se entrega a la aventura en su máxima expresión. Y es que eso fue lo que este viaje medianamente caprichoso representó, apoyado, en primer lugar, por una oferta de vuelos a la ciudad de Dallas que nos encontramos en la página de Aeroméxico con la que nos costó apenas 3 mil pesos el boleto redondo y, por supuesto, en medio de la planeación con Budget Rent A Car, que terminó, de nuevo, ofreciendo las mejores ofertas y los mejores autos para este viajecito de 5 días que nos llevó a atravesar tres estados de la Unión Americana.
En mayo pasado, justo regresando de Las Vegas, viaje que ya pudieron leer en todos los artículos que están publicados en el sitio con motivo de Vegas Uncork’d 2016, mi necesidad de treparme a un avión ya estaba satisfecha por algún tiempo. El pequeño problema para mi planeación fue la publicación, el mismo día, del calendario de la NFL y una oferta de un Outlet de Aeroméxico que terminaron en la compra de boletos ni bien había terminado de hacer corte mi tarjeta. Y es que esa es, sin duda, la mejor manera de viajar: por capricho, pero sin hacer las cosas de manera irresponsable, sino planeadas. El partido inaugural de mi equipo favorito (y único) sería el 11 de septiembre en el estadio Kansas City Chiefs. He tenido la oportunidad de ir a varios juegos de fútbol americano, pero nunca me había tocado el chance de ver a mis San Diego Chargers en acción. Después de ver algunas opciones de vuelos a Kansas y descubrir que llegar a esta importante ciudad del centro de Estados Unidos puede costarte al menos 11mil pesos con al menos una escala, me fui a Google Maps, chequé las rutas posibles y mis opciones se habían reducido a volar a Dallas o volar a Chicago. La primera opción ganó en cuanto entré a cotizar los vuelos y me encontré con la oferta que ya les mencioné. Así que arrancamos el plan y terminó en uno de los placeres más grandes que puede existir cuando son viajeros empedernidos: la aventura. Llegamos a Dallas en un vuelo con muy buen horario y recogimos el auto que habíamos rentado previamente en Budget Rent a Car -recuerden los tips que publicamos hace unas semanas sobre pagar todo desde antes de irse para que no exista sorpresa alguna- y decidimos pasar la primera noche en Dallas. ¿Qué íbamos a hacer? Al ser un viaje en que la única meta importante era llegar el domingo al estadio, teníamos la libertad de hacer lo que se nos pusiera enfrente y a partir de ahí, el tema de este viaje empezaría a tomar forma, porque terminamos llegando al antiguo Texas School Book Depository, hoy convertido en un Museo y Memorial sobre el asesinato de John F. Kennedy en 1963.

Saliendo del Sixth Floor Museum and Memorial y caminando por la calle donde sucedieron los hechos nos quedó claro que este recorrido por tres estados de la Unión Americana sería diferente. No sólo gastronomía viviríamos en este viaje, sino momentos clave que, de otra manera, no pensamos en realizar en una planeación vacacional tradicional. Cenamos en un distrito en Dallas donde el arte y la música se sienten en cada local, con conciertos gratuitos, exhibiciones cinematográficas al aire libre, cervecerías locales y exposiciones fotográficas que le dan una mejor cara a Dallas de lo que te imaginas por primera vez. Pero teníamos que dormir temprano porque al día siguiente comenzaba nuestro road trip rumbo a Kansas City en un recorrido de más de 800 kilómetros por el camino largo. ¿Por qué? Porque hay un punto de Estados Unidos que quería conocer y esta parecía la única oportunidad de hacerlo: Oklahoma City. ¿Por qué Oklahoma City? Pues es que, sin planearlo específicamente, ya les dije que estos días serían más dedicados a los memoriales y los museos, y el único que tenía claro desde que me subí al avión era el Oklahoma City National Memorial del atentado de 1996 que destruyó el edificio federal Alfred P. Murrah, considerado hasta el 11 de septiembre de 2001 como el atentado terrorista más grave en la historia de Estados Unidos.








Los comentarios están cerrados.