Inicio ViajesDestinos Turisticos Qué hacer en Toluca. Una lista rápida de ideas.

Qué hacer en Toluca. Una lista rápida de ideas.

por Carlos Dragonné

La tercera vez que regresé a Toluca fue hace unos días, a principios de agosto. Me hospedé, como en las ocasiones anteriores, en el City Express Junior, a unos pasos del aeropuerto internacional. Es un hotel discreto pero eficiente, ideal para viajeros que buscan una base cómoda y cercana para recorrer la ciudad y sus alrededores. En mi caso, su ubicación resultó perfecta para llegar, dejar las maletas y salir a explorar el valle mexiquense en una de las temporadas más vibrantes del año. Venía regresando de Los Cabos y antes de volver a casa, decidí quedarme un par de días a recorrer lugares que me habían hecho falta el viaje anterior.

En México el verano es húmedo, lluvioso y rico.

El verano siempre reverdece con las lluvias. Nuestros veranos en el Valle de México no son de soles inclementes, sino de lluvias que a veces inundan pero siempre refrescan. Con el coche estacionado en el Aeropuerto por mi viaje de un par de días a Cabo, pude moverme al hotel y por la ciudad sin tema alguno. Pero aún si hubiera regresado a casa directo, estar en Toluca no te toma más de 1 hora.

Cualquier pretexto para alejarme del caos de CDMX se agradece. Y en medio de la gente llenando Cuernavaca, Valle de Bravo, Querétaro o San Miguel, Toluca es un espacio que falta descubrir. Es una puerta a volcanes, leyendas, ferias y una gastronomía que se vuelve entrañable cuando el clima exige calor desde la cocina.

Toluca y sus alrededores son, en esta temporada, una sinfonía de fiestas patronales, ferias gastronómicas, celebraciones religiosas y escapadas a la montaña. Entre septiembre y diciembre, cada fin de semana parece ofrecer una nueva razón para volver. Aquí, los días se llenan de mole, pan recién horneado, campos de hongos y rituales que resisten el paso del tiempo.

Qué hacer en Toluca. Fiestas patrias y calles con aroma a anís

Septiembre comienza con banderas ondeando en los portales y el centro de Toluca vestido de luces tricolores. Las celebraciones del 15 y 16 de septiembre son familiares, cálidas, sin la estridencia de otras ciudades. Hay música en la Plaza González Arratia, antojitos en las calles, y un desfile que mezcla lo cívico con lo festivo.

En estas fechas, muchas panaderías locales se avientan a preparar una de las delicias más singulares de la región: las tortas de chorizo toluqueño, el embutido insignia de la ciudad. El pan de anís y los molletes con nata también se multiplican, porque en Toluca la cocina siempre acompaña las celebraciones. Y nada como lo que llamamos un “pan de pueblo” para disfrutarse en cualquier momento.

Lejos del centro, la fiesta se extiende a los municipios aledaños, donde cada pueblo tiene su propio calendario festivo. En Metepec, por ejemplo, los talleres de alfarería abren sus puertas con motivo de ferias artesanales que celebran a sus santos patronos. Gran pretexto para hacerse de un Árbol de la Vida y mantener viva la tradición. En otros lugares, septiembre es sinónimo de cosecha, de tortillas recién hechas y de huaraches de maíz azul que se sirven en platos de barro.

Octubre: hongos, historias y caminos entre árboles. Un poco de qué hacer en Toluca empezando el otoño.

Cuando octubre llega al Valle de Toluca, las montañas se tiñen de amarillo. En las faldas del Nevado de Toluca, los pueblos se preparan para uno de los momentos más especiales del año: la temporada de hongos. Las comunidades que rodean el parque nacional salen al bosque desde temprano, con canastas y machetes, buscando setas, orejas de cazahuate, clavitos y escobetas. El resultado es una de las cocinas más honestas y reconfortantes de México. Le huí por años —como casi cualquier niño— a los hongos. Hoy creo que fueron años desperdiciados.

En pueblos como Raíces, Calimaya o Temoaya, se organizan ferias gastronómicas que celebran la relación ancestral entre los habitantes y su entorno. En las fondas se sirven quesadillas de hongos con epazote, sopas de hongos con chile pasilla, y salsas oscuras que huelen a tierra húmeda. El pulque no para, servido en pencas ahuecadas o en vasos escarchados con sal y chile. Confieso que yo nunca he sido fan de esta ancestral bebida, pero tengo expertos bebedores a los que me encuentro en las cercanías cada año.

El Parque Nacional Nevado de Toluca —también conocido como Xinantécatl— es más que una postal. En esta época, el frío es apenas un anuncio de lo que vendrá en diciembre, pero ya se siente el aire del invierno en la cima. Subir hasta las lagunas del Sol y la Luna es mirar el alma del altiplano desde el cráter. Y después del descenso, nada como un tamal de ceniza o una torta de barbacoa en algún puesto del camino.

Qué hacer en Toluca en Día de Muertos: altares y panes con memoria

Noviembre es quizá el mes más simbólico para entender el alma de Toluca y, muchos dirían, de México entero. El Día de Muertos es de las mejores respuestas a “¿Qué hacer en Toluca?” porque se vive aquí con una intensidad particular, donde los altares no solo se montan en casas o escuelas, sino también en los portales, plazas públicas y hasta en los museos.

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En el Museo de Bellas Artes de Toluca, se organizan concursos de ofrendas con temáticas culturales, y se exhiben piezas que muestran la riqueza artística de esta tradición. Y mientras en la capital los cementerios se llenan de flores y veladoras, en los pueblos cercanos como Tenango del Valle, Zinacantepec o Xonacatlán, los habitantes se reúnen para limpiar tumbas, colocar altares comunitarios y preparar platillos que serán compartidos entre vivos y muertos. Es un mes para recordar, pero también para saborear.

El pan como patrimonio.

Las panaderías de la ciudad hornean el clásico pan de muerto, pero también versiones locales: con anís, rellenos de nata o con figuritas de ajonjolí. De hecho, entre las cosas que hacer en Toluca este año, prometí ir a San Mateo Atenco con unos panaderos que conocí en el centro de la ciudad mientras vendían su pan en el Parque de la Ciencia Fundadores y que me dieron una de las conchas más ricas que he probado en mucho tiempo.

Las ferias del pan se convierten en eventos multitudinarios donde decenas de panaderos ofrecen sus versiones familiares del pan de muerto, junto a otros antojos como los borrachitos, los tlacoyos con habas, y el atole agrio. Cada bocado es una especie de ofrenda, pero también un recordatorio de lo mucho que tenemos en nuestro acervo culinario.

Qué hacer en Toluca en Diciembre. Posadas, piñatas y volcanes nevados

Qué hacer en Toluca en Diciembre es una combinación de tradición religiosa, frío de montaña y gastronomía festiva. Las posadas se viven intensamente en las colonias y pueblos. No se si tenga que ver con que nos hemos ido aislando en ciudad de México, pero casi no vemos ya las calles llenas. Acá, los niños con velas en las manos son preámbulo de cantos al ritmo de tambora, ponche humeante que se comparte, piñatas de siete picos —y de otras formas— que se rompen buscando el mejor premio. Pero también de tamales de elote o rajas con queso y atole o café con piquete. Porque aquí la Navidad es cercana, comunitaria, con ese sabor de hogar que tanto escasea en las grandes ciudades.

Para quienes buscan algo diferente, diciembre también es temporada de conciertos, pastorelas y mercados navideños en el centro de Toluca. El Parque de la Ciencia Fundadores se ilumina con instalaciones artísticas, y las calles huelen a canela, pino y buñuelos recién hechos. Es, sin duda, un mes en que Toluca brilla con su propia luz.

Una invitación permanente a buscar qué hacer en Toluca.

Hay algo profundamente auténtico en la forma en que Toluca y sus alrededores celebran la vida, la comida, la memoria. Las festividades de septiembre a diciembre no son solo eventos: son expresiones vivas. Y cada una es una oportunidad para el viajero de fin de semana para ver con nuevos ojos un territorio que, por mucho tiempo, se ha subestimado. Tenemos que dejar de pensar que es un lugar donde nada hay que hacer.

Si necesitan pretextos de qué hacer en Toluca, el hambre puede ser una buena guía. El pan de pulque horneado en Metepec, la feria del hongo o las posadas es una primer gran idea de lo que puede ofrecer el cierre del año en la capital mexiquense.

No hay que ir muy lejos para desconectarse. A veces, basta con tomar la carretera que luego nada más usamos para llegar a un aeropuerto y detenerse en una ciudad que todavía tiene historias lentas, cazuelas de barro en los portales, música y pan caliente. Si algo me ha sorprendido en esta búsqueda es que en Toluca, cada festividad es un recordatorio de que México aún guarda lugares donde la tradición no es espectáculo, sino vida cotidiana. Sin importar lo “moderna” que quiera ser. La tradición no se entierra bajo ninguna modernidad.

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