De todos los postres que nos gustan, pocos tienen la fuerza simbólica y el sabor profundo de un buen Pecan Pie. Este pastel, clásico en las mesas del sur de Estados Unidos, ha logrado lo que pocos: convertirse en tradición, en nostalgia, en pedazo de hogar. Y como este año estaremos celebrando Navidad y Año Nuevo del otro lado de la frontera, decidimos perfeccionar un postre que ya nos salía bastante bien, pero que merecía un lugar de honor. Así que nos dimos a la tarea de buscar y adaptar la receta más clásica y tradicional, esa que lleva generaciones marcando el final perfecto de una comida familiar.

El Pecan Pie, una herencia un poco de revistas y de marcas de miel.
Porque sí, aunque hoy lo asociemos con jarabes comerciales y versiones industrializadas, la historia del pecan pie es mucho más rica (y dulce) de lo que parece. El primer registro escrito de algo similar aparece en Harper’s Bazaar en 1886, en una receta de custard con nuez. Pero incluso antes de la invención del jarabe de maíz, ya se hacía este tipo de pie con melaza o jarabes oscuros de azúcar. En 1929, el famoso Congressional Club Cookbook ya incluía una versión que sólo usaba huevos, leche, azúcar y nueces. Fue apenas en los años 30 cuando el jarabe de maíz —de la mano de una campaña de mercadotecnia muy efectiva— lo volvió un símbolo de la cocina sureña. De hecho, libros fundamentales como Fannie Farmer o The Joy of Cooking no lo incluían antes de los años 40.
Las nueces pecanas son nativas del sur de Estados Unidos y hay evidencia de que los pueblos originarios en lo que hoy es Texas las consumían desde hace más de 8,000 años. O sea que, si lo piensan, en realidad es mexicana, porque Texas era nuestro jajaja. El nombre viene del algonquino pakani, y su uso fue parte de la evolución de otros postres azucarados europeos como treacle tart o chess pie, que al llegar a América se adaptaron a los ingredientes disponibles. Hay quien asegura que los franceses lo inventaron al llegar a Nueva Orleans, o que ya existía en Alabama en el siglo XIX, pero lo cierto es que su consolidación como ícono llegó en los 50s, cuando ya era protagonista de cualquier celebración familiar.

Esta receta de Pecan Pie es la más tradicional que encontramos en libros antiguos.
Para la base:
- 222 g de mantequilla estilo francés, a temperatura ambiente
- ¾ de cucharadita de sal
- 2 cucharadas de azúcar
- 375 g de harina, cernida
Para el relleno:
- 60 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- ½ taza de miel suave (de acacia o trébol, por ejemplo)
- ¼ de taza de Lyle’s Golden Syrup
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharada de ron oscuro
- ¼ de cucharadita de nuez moscada recién rallada
- Una pizca de sal
- 4 huevos grandes
- 2 tazas (235 g) de nueces pecanas
- Crema batida o helado de vainilla para servir

Preparación del Pecan Pie.
Comencemos preparando la masa: en el tazón de la batidora, mezcla la mantequilla, la sal y el azúcar a velocidad baja por un minuto. Agrega la harina y mezcla solo hasta que se integre. Añade seis cucharadas de agua fría poco a poco, y si la masa aún no se une, agrega una más. No sobre batas. Forma un cuadrado, envuélvelo en plástico y refrigéralo toda la noche.
Al día siguiente, unta ligeramente con mantequilla un molde para pay de 23 cm. Divide la masa en dos y refrigera una parte. Con la otra, extiéndela con un rodillo, cubre el molde con ella y presiona suavemente para cubrir bordes. Pica el fondo con un tenedor varias veces y refrigera por unas horas o toda la noche. (La otra mitad puedes congelarla para otra ocasión.)
Precalienta el horno a 165 ºC. Coloca papel encerado sobre la base de la tarta y añade pesos o frijoles crudos. Hornea durante 15 minutos, luego retira el papel y los pesos, y hornea 15-20 minutos más hasta que la base esté dorada. Deja enfriar por completo.

Sí… hay que tener un poco de paciencia para este Pecan Pie, pero lo vale.
Ahora sube la temperatura del horno a 175 ºC. Bate la mantequilla hasta que esté cremosa, luego añade la miel y el golden syrup. Incorpora la vainilla, el ron, la nuez moscada y la sal. Agrega los huevos uno por uno, mezclando bien entre cada uno.
Distribuye las nueces sobre la base del pie ya horneada, y vierte encima la mezcla de mantequilla y huevos. Usa una espátula para aprovechar todo el relleno. Hornea durante 30 a 35 minutos, hasta que el centro esté casi firme. Verás que se infla ligeramente y puede burbujear un poco, pero al enfriar se asentará. No lo dejes demasiado tiempo para que no se agriete.
Deja enfriar por completo sobre una rejilla. Puedes servirlo con crema batida o —mejor aún— con una bola de helado.

¿No sabes qué helado comer para acompañar este Pecan Pie?
Y hablando de helado… Si de verdad quieres llevar este Pecan Pie a otro nivel, te recomiendo buscar un buen helado artesanal de vainilla o, mejor todavía, hacer en casa nuestro Helado de Nuez. Es una combinación celestial que bien vale cada cucharada.