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Pasta con Brócoli y Pecorino: Receta sana y fácil

por Carlos Dragonné

El brócoli puede ser uno de los ingredientes más subestimados en la cocina, especialmente entre los niños. Pero cuando se cocina bien —y se combina con una buena pasta— se transforma en una estrella del plato. Esta receta de Pasta con Brócoli y Pecorino es un ejemplo de cómo un vegetal sencillo se puede convertir en un protagonista lleno de sabor, textura y beneficios. Y sí: si en casa alguien dice que no le gusta el brócoli, esta es la receta para cambiarle de opinión. La pasta, al final, es el vehículo perfecto para suavizar sabores, unir ingredientes y hacernos disfrutar de forma reconfortante.

pasta con brócoli

Escogiendo ingredientes para esta Pasta con Brócoli y Pecorino

El brócoli es una fuente importante de fibra, vitamina C, vitamina K, hierro y potasio. También contiene más proteína que la mayoría de las verduras. Pero más allá de sus beneficios nutricionales, el secreto para que sepa bien está en cómo lo cocinamos: el truco está en dejarlo dorar, sin moverlo demasiado, para que se caramelice ligeramente y mantenga su textura crujiente. Si lo hierves de más o lo cocinas en exceso, pierde color, textura y sabor. En esta receta se cocina a fuego alto y sin tocarlo por unos minutos para lograr ese equilibrio ideal entre lo crujiente y lo suave.

Y si hablamos del queso, el Pecorino Romano es una joya que aporta un sabor más fuerte y salado que el parmesano, con un matiz ligeramente picante y muy umami. Hecho de leche de oveja, este queso italiano se convierte en el complemento perfecto para platos con vegetales, ya que realza sin cubrir. En esta receta, el pecorino equilibra la intensidad del brócoli y la nuez con una cremosidad que se derrite sin necesidad de salsas pesadas.

pasta con brócoli

Ingredientes para esta Pasta con Brócoli y Pecorino:

  • 350 g de pasta corta (riccioli, fusilli o la que prefieras)
  • ½ taza de aceite de oliva, más un poco extra para servir
  • ½ taza de nuez picada o de piñones
  • ¼ a ½ cucharadita de chile seco en hojuelas (opcional)
  • 600 grs. de floretes de brócoli en trozos y tallos pelados y rebanados
  • 1 limón amarillo, la ralladura (1 cdita aprox.) y cortado en cuartos
  • ½ taza de queso Pecorino Romano rallado (o parmesano)
  • Menta fresca o perejil (según el gusto)
  • Sal y pimienta

Preparación:

Vamos a comenzar poniendo una olla grande con agua y sal al fuego. Cocinamos la pasta según las instrucciones del paquete, hasta que esté al dente, mientras preparamos el resto.

En un sartén amplio, calentamos el aceite de oliva a fuego medio-alto. Agregamos las nueces junto con las hojuelas de chile (si decidiste usarlas) y las cocinamos por un minuto, solo hasta que estén doradas y suelten su aroma. Las retiramos con una cuchara ranurada y las reservamos, sazonándolas con un poco de sal y pimienta.

En la misma sartén, añadimos el brócoli y lo mezclamos bien con el aceite. Lo dejamos reposar sin mover por dos minutos para que se dore, lo movemos ligeramente y dejamos otro par de minutos sin tocar. El objetivo es que se vea ligeramente chamuscado pero siga crujiente. Sazonamos con sal y pimienta, y retiramos del fuego.

Cuando la pasta esté lista, la escurrimos y la agregamos al sartén con el brócoli. Incorporamos la ralladura de limón, el queso rallado, las nueces tostadas y la mitad de la menta o perejil. Mezclamos todo hasta que se integren los sabores.

Servimos de inmediato, decorando con el resto de la menta o perejil, un poco más de queso por encima y un chorrito de aceite de oliva extra. Acompaña con los gajos de limón y exprímelos sobre la pasta justo antes de comer.

¿Con qué pasta hago esta receta?

Si bien esta receta funciona con casi cualquier tipo de pasta, las pastas cortas como fusilli, penne, farfalle o riccioli tienen una ventaja clara: su forma permite que los ingredientes —como los trozos de brócoli, nueces y queso rallado— se adhieran mejor a cada bocado.

En particular, el fusilli, con sus espirales pronunciadas, actúa como una cuchara que atrapa los sabores y texturas del platillo, haciendo que cada tenedor tenga una combinación perfecta. Además, estas pastas son ideales para platos donde los ingredientes se mezclan directamente en sartén, sin necesidad de salsas pesadas. Si buscas una experiencia más rústica y equilibrada, opta por pasta corta y deja que cada ingrediente brille.

pasta con brócoli

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