Por: Carlos Dragonné
Hace unos días hablábamos sobre la riqueza de productos en Oregon y lo que puede haber en las granjas y productores locales del estado. ¿Qué representa eso para el viajero o para el foodie promedio? Que en casi cualquier parte de todo el territorio de Oregon no hay mucho que envidiarle a lugares como California o Washington, vecinos al sur y norte respectivamente. Corvallis, por ejemplo, a escasa hora y media de Portland tiene una de las experiencias más reales Farm to Table que pueden vivir: Gathering Together Farm. Literalmente una granja que después vio la oportunidad de abrir un espacio para vender producto y servir sus delicias. Porque sí, aquí el Farm to Table existe desde antes de que fuera cool. No es casualidad que haya más de 100 Farmers Market en Oregon.


CUANDO FRANCIA E ITALIA LLEGARON A OREGON
Más de 700 bodegas en el estado han creado, de hecho, una industria alrededor del turismo vinícola que nos deja en claro que no todo el vino es California y que hay mucho más allá de Sonoma y Napa. Oregon es cuna, de hecho, de mi vino favorito de los creados de este lado del charco. Oregon ha generado una industria importantísima que se mide en litros, botellas y uvas. Ya sea por lo que se está haciendo en el valle central de Oregon -Willamette Valley- o que el camino termine virando hacia el suroeste y la costa, meter en la memoria gustativa el sabor de los vinos de Oregon es fundamental para entender el crecimiento de los sabores del estado.
Oregon ha producido uva desde mediados del siglo XIX, pero la producción de vino se convirtió en una industria en los sesenta con Hillcrest Vineyards y la creación de vinos en Estados Unidos que ya habían conquistado a su mercado a través de uvas importadas. Así, las herencias del Côtes du Rhône francesas y la inspiración de los vinos de Piemonte llegaron a Oregon de la mano de algunos arriesgados entusiastas que comenzaron la producción de uvas como el Pinot Noir que terminaron compitiendo en un evento organizado por la revista Gault-Millau y que fueron conocidas como las Olimpiadas del Vino. Eyrie Vineyards quedó en el top ten en 1975. Y cuando pidieron la revancha cinco años después mejoraron a segundo lugar. Esto puso a Oregon en el mapa del vino.

Si lo dijo Cervantes, no hay cómo equivocarse. El vino de La Mancha.
Santa Margherita Pinot Grigio, vino de gran personalidad y versatilidad.

