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Lip Smacking Foodie Tours: Las Vegas contada por los que la conocen.

por Carlos Dragonné
Por: Carlos Dragonné

Las cosas pasan cuando tienen que pasar. Es un mantra de vida. Curiosamente, antes de decidir viajar a Las Vegas para entender lo que está pasando en la ciudad en la era post COVID, recibí un mensaje en mi cuenta de Instagram de Lip Smacking Foodie Tours en el que me invitaban a verlos cuando regresara a este destino favorito. Así que parecía bastante obvio agendar un tour con ellos en cuanto definí las fechas del viaje. Y nada mejor que hacerlo en Downtown Vegas.

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En más de una ocasión les hemos contado que la mejor manera de conocer una ciudad es a través de los lugares donde los locales van. Pero también hay destinos que tienen un número de opciones que parece abrumador, así que lo mejor es encontrar a quienes pueden ayudarnos a ir a lugares que, de otra manera, no aparecerían en nuestro itinerario. Lip Smacking Foodie Tours es uno de ellos. De hecho, hace varios años supimos de ellos por primera vez y por azares del calendario no pudimos formar parte del recorrido.

En este viaje fue diferente. Tras haber empezado el sábado poniéndome la vacuna contra el COVID, caminé por Downtown rumbo al lugar de la cita. Lip Smacking tiene varios tours disponibles, pero me interesó mucho uno alrededor de la zona que más crecimiento y tendencia está teniendo en Las Vegas: Downtown. Sabiendo que ahí hay varios de mis lugares favoritos para comer en la ciudad, sabía que aún había mucho que recorrer y nuevos sabores para entender por qué se está convirtiendo en un eje de la actividad.

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“Una cosa que la gente no sabe es que cuando están en el strip, de hecho no están en Las Vegas”, me dice Thomas, el guía que nos recibe en Carson Kitchen, primera parada de este recorrido y desde ahí se que hay mucho que desconocemos de esta ciudad a la que tanto viajamos. Localizado prácticamente junto a uno de mis lugares favoritos, nunca me había parado en Carson Kitchen. Chicharrón de pollo (la piel del pollo frita y sazonada con un poco de especias), huevos a la diabla, betabeles rostizados y albóndigas de ternera son el combustible perfecto para arrancar. Mientras me tomo el coctel, la historia empieza a fluir y Thomas demuestra que para hacer este tipo de recorridos se requiere, antes que cualquier otra cosa, pasión por la ciudad.

Esa pasión para el resurgimiento de Downtown es parte de una historia en particular de la que les contaré en unos días, pero es importante que sepan que el movimiento culinario de la ciudad del pecado está sucediendo de este lado. Si bien el Strip ofrece un sinfin de cosas increíbles para el paladar, Downtown tiene lo que los locales aman. Y es que, como lo dijimos en un artículo previo, Las Vegas está resurgiendo a partir de la identidad de la ciudad. Y la identidad de Las Vegas arranca en Downtown y tiene como columna vertebral la calle Fremont y lo que pasa alrededor.

Downtown se ha empezado a definir como el espacio donde Las Vegas está dando a los cocineros la libertad para jugar con sus ideas, para explotar su creatividad y definir la cocina que quieren compartir. De hecho, muchos de los chefs de grandes restaurantes como Rob Moore de Prime Steakhouse en el Bellagio nos habían ya dado una lista de sus espacios favoritos para comer y muchos estaban en este barrio que presume más que luces de neón y espectacularidades inmediatas. Aquí hay sentido de lo que se está haciendo y, sobretodo, hay un sentido de comunidad que revolotea alrededor de lo que la gente de Las Vegas quiere ser para el futuro.

En pleno Fremont, la siguiente parada fue Therapy, un espacio que sirve de restaurante de día y de bar de noche. Si Carson Kitchen te hablaba de comida cómoda y espacio relajado, Therapy grita a todos los vientos el espíritu de fiesta que podemos tener en mente cuando estamos aquí. Me cuesta trabajo definir los platos insignia pero, si tuviera que apostar por algo, diría que es una especie de mezcla entre la irreverencia americana y la cocina de producto. Quizá el mejor ejemplo sea el llamado Devil on Horseback, una trufa de queso de cabra con almendras envuelta en tocino. Superen eso. Son pequeños bocados para ir conociendo un poco de los lugares que visitamos y cumple a la perfección el objetivo: dejarte deseando un poco más.

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Saliendo de Therapy, la plática gira en torno a la llegada y trabajo de Tony Hsei en la ciudad. Recorremos Fremont Street y noto que en las ventanas y paredes de todos los lugares hay mensajes de recuerdo al empresario que revitalizó Downtown y que falleció en un incendio en Connecticut el pasado 27 de noviembre. “Hacía falta una visión como la de Tony para entender lo que esta parte de la ciudad podía ser”, me dice Thomas mientras nos acercamos a la entrada de Downtown Container Park, donde la Mantis Gigante nos recibe.

Apagada desde el cierre por COVID, esta estructura que Tony Hsei trajo del festival Burning Man como regalo a su esposa es un testigo de cómo ha ido reviviendo Las Vegas en las últimas semanas después de un año complicado. Tomo mi lugar en una mesa en el segundo piso de Downtown Container Park para disfrutar de un trago en Oak and Ivy, uno de los bars de whiskey más interesantes que se han abierto en Las Vegas. Y aunque me hubiera encantado probar alguna de sus más de 30 opciones, confieso que era demasiado temprano para un whiskey y terminé con una cerveza local en las manos.

Entonces entra en acción algo mucho más interesante que la parte conocedora de Thomas como guía en Lip Smacking Foodie Tours. Entra la parte humana. La comida y la bebida se tratan de conexiones humanas reales y de poder disfrutar y reír con alguien que se convierte, momentáneamente, en un buen amigo, no sólo en el guía que te está llevando de lugar en lugar. Eso es algo en donde muchos otros proveedores fallan. Repiten tanto las historias que parecen ciclados a tal grado que olvidan que están con amantes del buen comer y, por ende, en apasionados del ludismo. Thomas logra conectar y salirse del guión con anécdotas personales, buscando las coincidencias con quienes está atendiendo. Y miren que la tuvo complicada. Apenas eramos tres personas en el tour -Las Vegas estaba apenas reabriendo cuando pude estar con él- y de esos tres, uno estaba ahí sólo haciendo compañía, sin comer o beber absolutamente nada. Ya sé… pagó un tour culinario para no comer nada, pero ¿quién soy yo para criticarlo? Aún así, la calidez de Thomas rompió barreras y paredes y parecía una amistad de tiempo atrás mientras hablábamos de las historias de Downtown Container Park. ¿Cómo nos conectamos él y yo? Digamos que terminamos siendo fanáticos del mismo canal absurdo de Youtube.

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Eso es, por mucho, lo valioso de una experiencia. Que se rompa la barrera entre proveedor y cliente y se convierte en eso, justamente: una experiencia. En algún punto del tour, el tour se convierte en un descubrimiento de los lugares a los que volver y deja un espacio de nostalgia sabiendo que la siguiente vez que estemos en la mesa por las ganas de volver a donde comimos tan bien, Thomas puede que no esté presente. El tour se convierte en sólo un pretexto para conocer no sólo lugares, sino también a la gente que hace que todo funcione y se disfrute.

Con esa idea hicimos la parada en el último espacio: 7th & Carson que, de manera automática, entra en mi lista de favoritos de la ciudad. Entrar y ver su horno de piedra ya apunta a un cierre espectacular de un recorrido que, si lo piensan, no nos ha llevado a más allá de 4 cuadras, pero nos ha enseñado lo mucho que nos estamos perdiendo en Las Vegas. Después de un burrata increíble -lo que vuelve a comprobar que todo está en el producto- y unos Gnocchi con Short Rib que me hicieron regresar un par de semanas después por el simple antojo, tomo la cámara y empiezo a disparar algunas fotos para no olvidar cómo deben verse los lugares locales, más allá del espectáculo y el glamour.

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Salí de 7th & Carson tras despedirme de Thomas y me encontré parado en una zona de Las Vegas que el turismo promedio no descubre, perdidos en el equivocado concepto de que a Las Vegas se tiene que venir al casino y las fiestas que no paran nunca. Pero si algo nos ha enseñado la pandemia es que a cualquier destino uno debe viajar para escapar, para reencontrarse, para revitalizar la idea de lo que nos gusta y lo que nos define. Y no hay nada mejor que hacer eso alrededor de una mesa. ¿Lo van a encontrar en los buffets y los lujosos del fine dining? No, el verdadero sabor de una ciudad está en sus espacios únicos. Y entonces se repite una constante de este viaje, la generación de una identidad. Lip Smacking Foodie Tours es, por mucho, una de las grandes opciones para descubrirla. Hay uno en el distrito de las artes que ya estoy agendando para mi siguiente viaje.

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