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La cultura del exceso. ¿Una nueva normalidad?

por Octavio Miranda

La visita al establecimiento «Postres Así o Más», situado en la calle Cumbres de Maltrata esquina con Eje 5, en la delegación Benito Juárez, estuvo envuelta en sentimientos encontrados. Sí, hay una enorme variedad de postres y alegría que contagiaba la gente, pero al mismo tiempo surgió la preocupación por la salud de los niños y adultos que estaban formados, esperando ser atendidos.

Una vez pasas al frente, te ofrecen vaso o charola, en donde colocan la ensalada de tu preferencia: manzana, mango, durazno, zarzamoras o arroz con leche. Sobre esta primera capa se ponen un flan o pay de limón, según tu gusto. Posteriormente, pasas con el centro de atención, Diego, quien cautiva a los espectadores y personas que cruzan por la calle. En este punto inicia el ritual: él te pregunta tu nombre y cuál de los postres es el tuyo. Una vez identificado, comienza a colocar los toppings (rompope, leche condensada, chocolate y chantilly), todo acompañado de la frase: “¿Así o más?”, que te da la ¡enorme! libertad de decidir cuánto es suficiente.

Me impresionaron algunos de los pedidos que fueron preparados durante la espera porque la gente estaba dispuesta a llevarlo al límite. Hubo quienes terminaron con una base de fruta, rompope y leche condensada, cobijadas por una torre -inmensa- de chantilly con chocolate. Todo por un precio accesible de 80 pesos por charola.

¿Dónde comenzó esta difusión de la cultura del exceso?

La popularidad de este evento se disparó después de que en TikTok se difundiera un video con el método de preparación, volviéndolo un espectáculo que más personas querían documentar y compartir. Lo que buscaban era viralizarse, ya que algunos de los cortos alcanzan, en promedio, 50 mil reproducciones.

El impacto de la red social para influir en las personas me llevó a preguntarme sobre lo qué está mal con el consumo no regulado de azúcar y los daños que puede provocarnos. De acuerdo con la Licenciada en Nutrición y coach en medicina y nutrición funcional Reyna Jessica Martínez, el exceso de glucosa en nuestro sistema merma nuestra salud y calidad de vida porque causa obesidad, diabetes y “en caso de estar predispuestos, cáncer”. Sin embargo, todos estos peligros parecen no tener importancia cuando estás ahí enfrente, rodeado de productos altamente azucarados y un público que pide “más, más, más”.

Cultura del exceso

La cultura del exceso desde el punto de vista de una nutrióloga

Durante la entrevista que se realizó con la licenciada Martínez, nos contó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo máximo de 25 gramos diarios de azúcar. Sin embargo, con la cantidad no medida de leche condensada podemos alcanzar hasta 17.7 gramos, y si sumamos el chocolate, rompope y chantilly, estaríamos alcanzando el límite permitido de más de dos días, sin contar que en este tiempo no comamos nada azucarado.

“Los padres inculcan a sus hijos desde muy pequeños el consumo de azúcar, desde el chocolate en la mañana que lleva dos o tres cucharadas, una paleta y más dulces en el día”, comentó la licenciada Reyna sobre el origen de nuestros malos hábitos alimenticios. Esto genera una resistencia a la insulina, modificando la cantidad de azúcar que toleramos,. En el caso de los adultos es aún peor “porque detrás de esto ya hay una mala alimentación. Que si la torta, la hamburguesa, el dulce, refresco o alguna bebida azucarada”.

¿Por qué no puedo dejar de comer azúcar?

Tener una resistencia mayor a la insulina provoca que nuestro sistema autorregule la cantidad de glucosa que necesita para sentirse saciado. Como cualquier sustancia adictiva,  será indispensable una mayor dosis para reproducir las experiencias anteriores. Esta conducta dará como resultado un incrementó en los triglicéridos que obstruyen nuestras arterias, provocando enfermedades cardiovasculares, hipertensión, hígado graso no alcohólico y, como se dijo antes, en el peor de los casos cáncer a causa de una predisposición genética.

La licenciada Reyna expuso el caso de uno de sus pacientes, a quien, con tan solo 32 años, le diagnosticó hígado graso no alcohólico. “Es una enfermedad que se presenta en personas de 50 años” y que desarrolló por mala alimentación, derivado del consumo excesivo de azúcar. Pero ahora su paciente difícilmente podrá volver a gozar de un postre como este.

“Se normalizó el consumo de comida chatarra, y cuando nuestra familia nos ve comer bien escuchamos comentarios como: ‘¿estás a dieta?’. Y no se trata de eso, me estoy cuidando. Lamentablemente las redes sociales sirven para difundir mala información de nutrición y de cómo llevar una vida saludable. No puedes censurar al resto de personas, pero puedes orientarlos a una buena alimentación que prevenga enfermedades”, opinó Reyna frente a la situación de las redes y qué se puede hacer para disminuir este estilo de vida.

Cultura del exceso

¿Qué podría estar provocando la cultura del exceso?

El consumo excesivo, desde la perspectiva psicológica, puede estar vinculado con estrés, ansiedad y preocupación. Edit G. Pompa Guajardo, en su artículo de investigación (Ansiedad, estrés y obesidad en una muestra de adolescentes de México), revela cómo estos factores influyen en la mala alimentación que se desencadena en obesidad y diabetes, en personas de distintas edades.

Estos factores fueron más evidentes durante y después de las primeras olas de contagio de COVID-19, pues en un estudio que realizó Loro Ortega y Delly María en Bolivia a 244 personas, destacó que: “La percepción de riesgo que más afectó a las personas fue el miedo de contagiar a la familia (59,4%), preocupación acerca de las repercusiones económicas (45,5%) y la preocupación por el contagio personal (46,7%). Las personas mostraron sintomatología ansiosa moderada (68,9%), sintomatología depresiva leve (45,9%) y moderada (43,4%)”.

El impacto de las redes sociales en la cultura del exceso

Ahora bien, reforzando el impacto de las redes sociales en nuestro comportamiento, Mònika Jiménez Morales en su artículo Transtornos del Comportamiento Alimentario en Internet, expone el impacto para que las personas que consumen algún contenido tiendan a cambiar sus hábitos, con el objetivo de la aceptación social. Cabe mencionar que en el artículo se enfoca en la bulimia y anorexia. Sin embargo, lo mismo puede ocurrir con otros estilos de alimentación que se expongan en las redes. En este caso a la cultura del exceso.

Esto sin perder de vista los hábitos sedentarios que todos tuvimos que adoptar en la llamada nueva normalidad de  actividades desde casa. Solo teníamos la oportunidad de salir por lo indispensable o ni eso porque pedíamos los productos a través de aplicaciones.

Es cuestión de cada uno de nosotros encontrar las verdadera causa de estar envueltos en esta nueva cultura del exceso.  La idea de una buena alimentación no siempre debe estar relacionado con los cuerpos esbeltos. Como lo dice la nutrióloga Reyna es una mala perspectiva que tenemos de los buenos hábitos de alimentación. Asimismo, es de un consumidor consciente saber cuándo es el momento exacto para decir alto, sin tener en cuenta la opinión del resto.

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