Por Elsie Méndez @sabormexico
Uno tiene muchos sueños, y de todo tipo, los míos casi todo el tiempo están relacionados a viajes, con platillos de un chef al que admiro, con vinos que llevan gran historia en cada gota, si, así son mis sueños la mayor parte de las veces. El hotel La Casa Que Canta estuvo muchas veces en mis sueños, y recientemente se hizo realidad cruzar por su puerta y descubrir que ni en sueños imagine la belleza que este hotel resguarda y que lo convierte en el más romántico de todo Zihuatanejo.
Encontrar unos días para escaparse del trabajo no siempre resulta fácil pero era necesario cortar de tajo con la rutina y reencontrarnos en un entorno que nos permitiera reforzar lazos y darnos el tiempo para estar juntos, concentrados solo en nosotros como pareja, sin prisas ni compromisos, y nuestro cómplice tenía que tener los elementos que dieran el entorno perfecto para ello, no tuve que pensarlo mucho, era momento de viajar hasta Zihuatanejo y hospedarnos en La Casa Que Canta.
Un vuelo directo muy corto nos llevo hasta este paraíso del estado de Guerrero y personal de La Casa Que Canta nos esperaba para transportarnos hasta el hotel donde nos esperaban con frescas bebidas, toallas con delicioso aroma y en pocos minutos estar en la comodidad de nuestra habitación. Parece que saben que uno quiere pasar el trámite del check in lo antes posible y dar inicio al descanso y relajación que tanto se necesita.



Desde las mesas a la orilla del salón uno tiene vistas hermosas del mar y la bahía de Zihuatanejo, así que eso ya es un plus, el servicio fue rápido y en extremo amable y simplemente con sus aguas frescas supimos que íbamos por buen camino. Durante los cuatro días que ahí estuvimos no tuvimos queja alguna de sus alimentos, desde el desayuno hasta la cena romántica en la parte baja de unas terrazas que forman parte del hotel, todo fue fantástico. Platillos típicos de la cocina mexicana perfectamente preparados, producto fresco, bien sazonado, se nota de nuevo la mano del propietario que como buen francés le gusta la buena comida y nosotros somos los ganadores de ello. Hasta las botanas en la zona de la alberca fueron perfectas, y que decir de su carta de vinos, excelentes etiquetas con vinos de todo el mundo incluyendo mexicanas de bodegas como Casa Madero ya sea por copa o por botella. No pasamos hambre en ningún momento, ni tuvimos la necesidad de salir corriendo a un lugar cercano para comer como Dios manda. Si, les doy mi palabra como amante del buen comer que el hotel no los va a defraudar en este aspecto bajo ninguna circunstancia.



Para mayores informes sobre este hermoso hotel visiten: http://www.lacasaquecanta.com/es/m_1_Bienvenidos.php


















