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Hot cakes con suero de leche. Desayuno perfecto.

por Carlos Dragonné

Ahora que ya sabemos lo fácil que es preparar suero de leche en casa, no hay excusa para no elevar nuestros desayunos con algo tan simple y perfecto como unos hot cakes con suero de leche. Hay algo en la idea de un desayuno sin prisas —de esos que se cocinan entre risas, café caliente y la bata puesta— que se vuelve todavía más especial cuando lo que sale del sartén es suave, esponjoso y hecho con cariño. Estos hot cakes con suero de leche tienen ese sabor de antojo bien resuelto, de cocina relajada, de domingo que se alarga sin culpa. Y si se sirven en la cama, mejor.

hot cakes con suero de leche

Un poco de historia (y una anécdota de mi infancia) de los hot cakes con suero de leche.

Los hot cakes tienen una historia larga, sabrosa y sorprendentemente universal. Según el Smithsonian, hay evidencias arqueológicas de algo parecido a los pancakes en utensilios de más de 30,000 años. Los griegos y romanos los hacían con harina, aceite de oliva, miel y leche. Y a lo largo de los siglos, han sido parte esencial del desayuno en muchas culturas. Pero como ocurre con tantas recetas, fue en América donde tomaron su forma moderna, esponjosa y dorada. Aquí fue donde se le incluyó ese ingrediente para hacer los hot cakes con suero de leche el ícono de muchas cafeterías, diners y lugares icónicos como los que recorrimos en la Ruta 66.

En nuestra cocina, los hot cakes tienen historia propia. Cuando era niño, durante años, cada domingo en la mañana, mientras todos dormían, la rutina era la misma: sacar harina, huevos, leche, polvo para hornear, un poco de mantequilla derretida… y directo al sartén. El aroma llenaba la casa y anunciaba un desayuno sin complicaciones. Con el tiempo, entendí que la mantequilla derretida en la mezcla ayudaba a acercars al sabor del suero de leche —ese buttermilk tan típico en las recetas norteamericanas—, que hoy ya podemos preparar en casa fácilmente. Aquí te dejamos nuestra receta para que lo tengas siempre a la mano: Cómo hacer suero de leche en casa.

hot cakes con suero de leche

Tips para que los hot cakes queden perfectos

El truco está en la mezcla y el reposo. No sobrebatas la masa: unas cuantas vetas de harina sin disolver están bien, y de hecho, ayudan a que los hot cakes queden más altos y esponjosos. Usa suero de leche —no leche normal— para conseguir una textura más suave, un sabor más profundo y esa reacción química que los hace crecer.

Y, por favor, usa miel de maple real. El jarabe comercial no tiene ni el sabor, ni la textura, ni la calidad que merece este desayuno. Nosotros siempre usamos esta miel de maple y la diferencia es notable.

Ingredientes:

  • 2 tazas de harina de trigo (todo uso) – 250 g
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 ¼ tazas de suero de leche (buttermilk) – 530 ml
  • 2 huevos grandes, ligeramente batidos (preferentemente a temperatura ambiente)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 4 cucharadas de mantequilla sin sal, derretida y enfriada (57 g)
hot cakes con suero de leche

Hacer los hot cakes con suero de leche es super sencillo

Vamos a comenzar mezclando los ingredientes secos. En un tazón grande, combinamos la harina, el azúcar, el polvo para hornear, el bicarbonato y la sal. Mezclamos bien con un batidor de globo.

En otro tazón, más pequeño, vamos a batir el suero de leche con los huevos y la vainilla. Después, tomamos la mantequilla derretida (ya fría, muy importante) y la vamos integrando poco a poco a la mezcla líquida mientras batimos. Si notas que se corta un poco por la temperatura, no pasa nada: sigue batiendo hasta integrar.

Ahora, vertemos los ingredientes líquidos sobre los secos y mezclamos con una cuchara de madera, con movimientos suaves. No sobremezcles. La masa debe quedar con algunas vetas de harina visibles; eso es señal de que no la sobretrabajaste.

La clave está en preparar el sartén

Engrasamos ligeramente un sartén. Yo siempre uso mantequilla (muy poca) y la pongo fuera del fuego, para que se derrita y se reparta bien. Con la masa reposada unos 3 minutos, estamos listos. 

Otro tip es tener un poco de mantequilla derretida en un tazón y usar una brocha para la capa en el sartén. Como quieran.

Ya con el sartén caliente, colocamos una porción de masa. Cocinamos hasta que veamos burbujas reventando en la superficie y los bordes empiecen a verse cocidos. Con una espátula, damos la vuelta y dejamos cocinar unos minutos más hasta que esté dorado por ambos lados.

Repetimos el proceso con el resto de la masa, engrasando ligeramente el sartén entre tanda y tanda.

Servimos bien calientes, con un trozo de mantequilla encima y miel de maple verdadera. Nada más. O bueno, tal vez sí…

¿Algo más para acompañar?

Claro que sí. Estos hot cakes piden algo reconfortante para tomar. Y no hay nada mejor que un buen chocolate caliente, preparado con chocolate de metate de Chiapas. Puedes encontrar opciones artesanales increíbles —como las de Chepi Laparra— en nuestra tienda en línea.

Con eso, ya tienes el desayuno perfecto para un domingo… o para cualquier día que quieras empezar con el pie derecho. ¿Listos para calentar el sartén?

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