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Fizz sin alcohol de Pera, Chabacano y Romero

por Elsie Mendez Enriquez

Hay bebidas sin alcohol que parecen construidas a partir de lo que les quitaron. Ésta hace exactamente lo contrario. Pera, chabacanos secos, miel, romero y cáscara de limón forman un jarabe aromático que después recibe un ingrediente inesperado: un poco de vinagre de manzana.

Puede parecer extraño hasta que pensamos en lo que hace la acidez dentro de un coctel. Equilibra el dulzor, despierta los aromas y evita que la bebida termine sabiendo simplemente a fruta con azúcar.

Al servir este jarabe con agua mineral muy fría obtenemos un fizz sin alcohol con burbujas, notas frutales, aromas herbales y una acidez ligera. Servido en una copa flauta, además, tiene la presencia suficiente para ocupar su lugar entre los cocteles de una celebración.

¿Qué es un fizz y por qué podemos prepararlo sin alcohol?

En coctelería, el término fizz identifica a una familia de bebidas caracterizadas, entre otras cosas, por la presencia de un elemento carbonatado. Sus antecedentes se remontan al siglo XIX y existen numerosas variantes construidas alrededor de diferentes destilados, cítricos, endulzantes y agua carbonatada.

En esta versión prescindimos completamente del destilado.

Eso significa que necesitamos construir el sabor de otra manera. La respuesta está en un jarabe que no se limita a mezclar azúcar con agua, sino que extrae sabores y aromas de frutas y hierbas.

La pera aporta suavidad; el chabacano seco concentra notas frutales; la miel añade otro tipo de dulzor; el romero introduce un aroma herbal muy reconocible y la cáscara de limón proporciona los aceites aromáticos del cítrico.

Después aparece el vinagre de manzana, que cumple una función mucho más importante de lo que su pequeña cantidad podría sugerir.

Fizz sin alcohol de pera, chabacano y romero

¿Vinagre de manzana en un mocktail? En este fizz de pera tiene todo el sentido

Dos cucharaditas de vinagre pueden parecer fuera de lugar en una bebida para brindar, pero aquí funcionan como un recurso de equilibrio.

Cuando eliminamos el alcohol de un coctel también desaparecen algunas de las sensaciones que normalmente dan estructura a la bebida. Por eso un buen coctel sin alcohol necesita algo más que jugo y agua mineral.

La acidez del vinagre ayuda a contrarrestar el azúcar y la miel del jarabe. No buscamos que el fizz sepa a vinagre. La cantidad es pequeña y su función es proporcionar tensión entre los sabores dulces, frutales y herbales.

Este tipo de contraste es precisamente lo que puede hacer que una bebida sin alcohol resulte interesante hasta el último trago.

Pera, chabacano y romero: qué aporta cada ingrediente

La pera desarrolla una textura muy suave durante la cocción y aporta un sabor delicado que permite que los demás ingredientes se expresen.

Los chabacanos secos son más concentrados que la fruta fresca. Su sabor ligeramente ácido ayuda a darle profundidad al jarabe.

La miel no solamente endulza. Dependiendo de la variedad que utilicemos puede aportar notas florales que funcionan especialmente bien con la pera.

El romero necesita utilizarse con moderación. Es una hierba intensamente aromática y queremos percibirla sin convertirla en el sabor dominante.

Finalmente utilizamos una tira de cáscara de limón. Lo importante aquí es retirar solamente la parte amarilla y evitar en lo posible la parte blanca, que puede aportar amargor.

Mocktail de pera y romero con agua mineral y una rama de romero.

Receta de Fizz sin alcohol de Pera, Chabacano y Romero

Ingredientes

Para el jarabe de pera y chabacano

  • 1 pera, cortada en rebanadas
  • 4 chabacanos secos
  • 75 g de azúcar superfina o azúcar estándar
  • 25 g de miel
  • 1 ramita de romero, más algunas adicionales para decorar si lo deseamos
  • 1 tira de cáscara de limón
  • 100 ml de agua

Para terminar la bebida

  • 2 cucharaditas de vinagre de manzana
  • Agua mineral con gas, muy fría, la necesaria

Cómo preparar el Fizz sin alcohol

Vamos a comenzar con el elemento que concentra prácticamente todo el sabor de nuestra bebida. Colocamos en una cacerola la pera en rebanadas, los chabacanos secos, el azúcar, la miel, una ramita de romero y la tira de cáscara de limón.

Agregamos 100 ml de agua y llevamos la cacerola al fuego.

Calentamos durante aproximadamente 10 minutos, hasta que el azúcar se haya disuelto completamente y la pera esté muy suave. Durante este tiempo los chabacanos se hidratarán y el líquido irá tomando los aromas de la fruta, el romero y el limón.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.

Una vez frío, colamos el jarabe sobre una jarra. No necesitamos presionar excesivamente la fruta contra el colador. Nos interesa obtener un líquido limpio que luzca bien dentro de la copa.

Agregamos las dos cucharaditas de vinagre de manzana al jarabe, mezclamos y llevamos al refrigerador durante al menos 30 minutos.

Para servir, vertemos aproximadamente 25 ml del jarabe frío en una copa flauta.

Terminamos con agua mineral con gas muy fría, vertiéndola suavemente para conservar las burbujas.

Si queremos, decoramos con una pequeña ramita de romero y servimos.

Jarabe de pera y romero servido en una copa antes de agregar agua mineral. copia

La temperatura importa más de lo que parece

En una bebida tan sencilla, servir todos los componentes bien fríos hace una diferencia considerable.

El jarabe debe pasar por el refrigerador no solamente porque así lo indica la receta original, sino porque utilizarlo frío nos permite conservar mejor la carbonatación del agua mineral.

También podemos enfriar previamente las copas.

Lo que evitaría es llenar la copa de hielo. La receta está pensada para servirse en flauta y el hielo iría diluyendo progresivamente el jarabe. Es preferible trabajar con ingredientes y cristalería fríos.

Cómo conseguir un jarabe equilibrado

No debemos reducir excesivamente la mezcla durante la cocción. No estamos preparando un caramelo ni una mermelada.

Buscamos extraer los sabores de la fruta y conseguir que el azúcar se disuelva mientras la pera se ablanda.

También debemos respetar la cantidad de romero. Agregar varias ramas pensando que conseguiremos más aroma puede terminar produciendo un jarabe demasiado herbal.

Y conviene probar la bebida después de agregar el agua mineral, no solamente el jarabe concentrado. El equilibrio final aparece cuando se combinan ambos elementos.

¿Qué agua mineral funciona mejor?

Utilizaría un agua mineral de sabor relativamente neutro. En esta receta queremos las burbujas, pero no necesitamos que el agua compita con la pera, el chabacano y el romero.

También es importante abrir la botella justo antes de preparar las bebidas.

Mientras mayor sea la carbonatación, más atractivo será el contraste entre el jarabe y las burbujas.

Preguntas frecuentes

¿El fizz contiene alcohol?

No. Esta versión se prepara con un jarabe de frutas, vinagre de manzana y agua mineral con gas.

¿La bebida sabe a vinagre?

No debería. Solamente utilizamos dos cucharaditas en todo el jarabe. Su función es equilibrar el dulzor y aportar acidez.

¿Puedo omitir el romero?

Sí, aunque perderemos una de las notas aromáticas que definen esta receta. Si no nos gusta, es preferible omitirlo antes que sustituirlo indiscriminadamente por otra hierba muy intensa.

¿Puedo utilizar chabacano fresco?

La receta está formulada con chabacanos secos, cuyo sabor y concentración de azúcares son diferentes. Para mantener el resultado original recomiendo utilizarlos secos.

¿Puedo usar agua tónica?

Podemos hacerlo, pero ya no tendremos el mismo resultado. El agua tónica aporta dulzor y amargor propios. Para esta receta es mejor un agua mineral con gas de sabor neutro.

¿Puedo agregar hielo?

Podemos, pero no es necesario si enfriamos previamente el jarabe, el agua mineral y las copas. Además, sin hielo evitamos diluir la bebida.

¿Por qué se sirve en una copa flauta?

Su forma ayuda a presentar una bebida burbujeante de manera atractiva y refuerza su carácter de aperitivo o bebida para brindar. Si no tenemos flautas, una copa de vino funciona perfectamente.

Un coctel sin alcohol no tiene que sentirse como una segunda opción

Eso es probablemente lo más interesante de esta receta.

No estamos tomando un coctel tradicional para después retirar el alcohol y preguntarnos con qué llenar el espacio que quedó. Estamos construyendo la bebida desde sus propios ingredientes.

La pera y el chabacano proporcionan la fruta. La miel y el azúcar construyen el cuerpo del jarabe. El limón y el vinagre aportan acidez. El romero introduce el componente herbal y el agua mineral termina el trabajo con sus burbujas.

El resultado tiene identidad propia. Y eso es exactamente lo que buscamos cuando queremos poner sobre la mesa una buena bebida sin alcohol.

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