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Donas de Cidra de Manzana. ¿Por qué amo las donas tanto?

por Carlos Dragonné

En mi familia, las donas no son un antojo cualquiera: son parte de una historia que se sigue escribiendo cada día en una pequeña pero muy querida donería en San Diego. Es, sin duda, una de las cosas que más disfruto cuando viajo allá. Como aquel viajero que regresaba de Yucatán con cajas de pastel de Tere Cazola bajo el brazo, yo vuelvo (so pena de divorcio) con cajas de donas glaseadas y trenzas que huelen a infancia, a casa, a familia. Por eso estas nuevas donas de cidra de manzana era una receta que tenía que hacer sí o sí.

donas de cidra de manzana

Mi amor por las donas viene de muchos años y muchas mordidas compartidas. La receta es perfecta para el otoño, por los sabores, por el pretexto, por los aromas… Porque donas, jajajaja. Así que intentemos rendirle homenaje a esa tía que lleva décadas alimentando los antojos de toda una ciudad —no es exageración: su negocio vende más piezas que cualquier otra donería en San Diego—. A ver si acortamos un poco la distancia. 

Un poco de historia: la dona en el tiempo

Aunque parezca que las donas nacieron en algún local de café moderno o en una cadena de fast food, su historia es larga y fascinante. Ya en la antigua Roma, Catón el Viejo hablaba de unas bolitas de masa frita con queso, miel y semillas de amapola. Y en la Edad Media, libros árabes y europeos registraban recetas similares: masa leudada frita, muchas veces con forma de anillo, como se hacía para probar si la levadura había hecho su trabajo.

donas de cidra de manzana

Pero fue en América del Norte donde la dona, como la conocemos hoy, empezó a tomar forma. Los colonos holandeses trajeron consigo los famosos “olykoek”, pasteles dulces fritos en grasa que Washington Irving describiría con nostalgia en su libro de 1809. El nombre “doughnut” aparece ya en libros de cocina en el siglo XIX y, poco a poco, fue adoptando la clásica forma de anillo. El motivo de ese hueco en el centro aún se discute: ¿para facilitar una cocción más pareja? ¿Para colgarlas en varas? Sea como sea, se convirtió en el ícono de lo que hoy llamamos simplemente: una dona.

Receta: Donas de Cidra de Manzana

Ingredientes para las donas de cidra de manzana.
  • 3 tazas de cidra de manzana (no sidra alcohólica)
  • 1 taza de azúcar
  • 4 ½ cucharaditas de canela molida, divididas
  • 3 ½ tazas de harina de trigo (todo uso)
  • ⅔ de taza de azúcar mascabado bien compactado
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • 1 cucharadita de sal kosher
  • ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
  • ½ cucharadita de nuez moscada molida
  • 6 cucharadas de mantequilla derretida y enfriada
  • 2 huevos grandes, ligeramente batidos
  • 2 tazas de aceite vegetal para freír
donas de cidra de manzana

Preparación paso a paso

Vamos a comenzar por concentrar el sabor de la cidra de manzana. En una cacerola pequeña a fuego alto, vertemos las tres tazas de cidra y llevamos a ebullición. Luego bajamos el fuego y dejamos reducir durante unos 15 a 20 minutos, hasta que tengamos solo una taza de líquido. Dejamos enfriar por completo antes de seguir.

Mientras tanto, preparamos nuestra mezcla de canela y azúcar: en un tazón pequeño, mezclamos la taza de azúcar blanca con una cucharada de canela y reservamos.

En un tazón grande, mezclamos la harina, el azúcar mascabado, el polvo para hornear, la sal, el bicarbonato de sodio, la nuez moscada y el resto de la canela (1 ½ cucharaditas).

En otro recipiente, combinamos la mantequilla derretida, los huevos batidos y la cidra de manzana reducida. Incorporamos esta mezcla líquida sobre los ingredientes secos y mezclamos con una espátula de silicón hasta que todo esté apenas integrado. No sobrebatir. Cubrimos el tazón y lo llevamos al refrigerador por una hora para que la masa se enfríe y tome cuerpo.

donas de cidra de manzana

A dividir la masa y trabajar.

Una vez lista, dividimos la masa en dos partes y trabajamos sobre una superficie ligeramente enharinada. Estiramos cada porción hasta que tenga aproximadamente medio centímetro de grosor y, con un cortador de donas de 2.5 pulgadas, damos forma a nuestras donas. Si no tienes cortador, puedes usar dos vasos de diferente tamaño.

En una olla grande o sartén profundo, calentamos el aceite a 175-190 ºC (350-375 ºF). Vamos friendo las donas en tandas, aproximadamente un minuto por lado, hasta que estén doradas y crujientes. Al sacarlas, las dejamos escurrir en papel absorbente durante 30 segundos.

Aún calientes, pasamos las donas por la mezcla de azúcar y canela hasta que queden bien cubiertas.

Y listo. Servimos las donas calientes, con una taza de café recién hecho o, si es temporada, con un ponche de manzana especiado.

donas de cidra de manzana

Un consejo adicional para estas donas de cidra de manzana.

Si quieres conservar el sabor y textura, guarda las donas sobrantes (si es que quedan) en un recipiente hermético por un par de días. Pero entre nosotros: lo mejor es comerlas frescas. Calientitas. Con las manos.

¿Quieres más recetas con sabor a otoño? ¿O tal vez un pan para acompañar tu café? Sigue explorando con nosotros. Aquí siempre tenemos algo dulce para compartir.

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