Dinner in the Sky. Cuando la cena es una experiencia.
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Dinner in the Sky. Cuando la cena es una experiencia.

por Carlos Dragonné
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Por: Carlos Dragonné @sabormexico

Tenía mucho tiempo intentando ir a Dinner in the Sky México. Por alguna extraña razón, las fechas se me ponían complicadas o había algo que me impedí asistir, pero el pasado mes de diciembre al fin coordinamos bien el asunto y tuve la suerte de que sería con uno de mis cocineros favoritos de todo el país. Al día de hoy sigo convencido de que la razón para poder cuadrar la agenda tuvo que ver con él.

dinner in the skyDinner in the Sky es una experiencia en si misma. Pensar en el evento como una cena cualquiera sería necio e innecesario. La realidad es que lo que hace distinto todo no sólo es la cena con chefs invitados o con el chef de casa, sino el asunto de adrenalina que representa estar cenando a sesenta metros de altura en alguna de las locaciones que escogen para realizar cada evento.

dinner in the skyA mi me tocó la ciudad de México. En específico fue en Campo Marte y el tema de estar viendo la ciudad de México en una noche bastante clara resulta un momento bastante agradable que ayuda a que cualquier cena se eleve en la lista de momentos favoritos del año. Ahora bien, no se confundan. No se trata de ir a cenar como locos a Dinner in the Sky, sino de probar una propuesta interesante y disfrutar del entorno en el que escogieron vivirlo.

dinner in the sky

Gracias a José Luis Sánchez Ronquillo por esta foto.

Yo tuve la fortuna de poder cenar con Jonatan Gómez-Luna del restaurante Le Chique. Si recuerdan, en más de una ocasión hemos platicado sobre la grandeza de este cocinero que está cambiando la forma en que se hace y se vive la cocina contemporánea en todo el país y que, tras muchos años de trabajo discreto y enfocado en la revolución que se hace en sus cocinas, al fin muchos medios comenzaron a voltear y darse cuenta que también en Riviera Maya se hace cocina de grandeza.

Jonatan hace una propuesta en la que juega con el comensal de una forma única, sirviéndonos una técnica depurada que habla de años de investigación y prueba en la cocina. Su aguacate liofilizado, por ejemplo, en uno de los primeros platos, es una muestra fehaciente de ello. Es una cocina de curiosidad, de interés en la diversión y de, sobretodo, placer entero de ir descubriendo y redescubriendo lo que parecería que ya conocemos.

dinner in the skyMe remito a la sopa de natas que sirvió esa noche. Gerardo Vázquez Lugo en el Restaurante Nicos ha servido por años ese platillo en su menú. Es una de las grandes joyas que me hacen volver a Nicos una y otra vez -aunque confieso que las últimas dos veces he probado otras cosas- y siempre salgo contento. Jonatan hizo su propia versión, con cambios de texturas, temperaturas y una presentación que raya en la perfección de la cocina. Y estamos en un espacio de pocos metros cuadrados a sesenta metros de altura. Imaginen lo que logra en su restaurante.

Dinner in the Sky te permite ver la ciudad como pocas veces la has visto. Sí, parecería a primera vista que estás en una experiencia de turistas, pero eso no necesariamente es malo. ¿Qué tanto hemos dejado de gozar nuestra propia ciudad por creer que somos de aquí y conocemos todo? Estar elevados sobre Campo Marte, con la bandera monumental a un lado y el espectáculo visual que da ver la noche de la ciudad de México nos hace pensar en la ciudad con otra perspectiva. Después de todo, recuerdo que decían en “La Sociedad de los Poetas Muertos” que elevar la posición cambiaba la forma de ver el mundo.

No pude probar el postre. Un postre que Jonatan hizo inspirado por el nacimiento de su hija. Tenía guayaba y tengo una ligera alergia a tan básica fruta de los sabores de México. Pero no me hizo falta. Observé a los compañeros de experiencia entrar de lleno al platillo que cerraba la noche y las sonrisas me recordaron la máxima de la gastronomía: dar de comer es dar placer. La comida busca siempre convertirse en una experiencia. Y eso es algo que no debemos olvidar.

Bajamos de la grúa y comencé el camino de regreso al auto. La perspectiva de la ciudad de México mientras uno cena con el mejor cocinero que tiene este país es algo que no se repite y justo ahí es donde reside el mayor mérito de Dinner in the Sky. Cada una de las experiencias que vives con ellos no tiene repetición. No sólo se trata de estar en el aire, sino de lo que cada uno puede conectar en medio de una cena que sí, efectivamente, sucede en el lugar que menos hubieras pensado posible.

Les comento justo esto porque viene una nueva edición de Dinner in the Sky y, de hecho, será para una experiencia más tempranera en Teotihuacán. Ya estoy buscando mover compromisos y apartar las fechas.

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