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La pasión de la imagen. World Press Photo en el Franz Mayer.

Por: Carlos Dragonné

Contar historias ha sido siempre el eje fundamental que alimenta este sitio. Les hemos contado historias de cada recorrido que hacemos descubriendo sabores, dentro y fuera de México. Y gran parte de lo que nos llama a seguir contando todo esto es la fotografía, la persecución de la imagen que podemos encontrar en cualquier lado, desde el pequeño restaurante de la colonia en la que nos agarró el hambre, hasta los destinos más espectaculares. Y eso es porque la fotografía es la mejor herramienta para transmitir sensaciones y para adentrarnos en mundos que otros vieron a través de la lente. Por eso cuando me avisaron de que llegaría la exposición de World Press Photo no sólo la apunté en el calendario. Me emocioné en lo más profundo. Les cuento un poco…

World Press Photo

Como fotógrafo, sería una mentira si no les dijera que ya conocía las fotografías que venían a la exhibición, pues los ganadores de esta edición del World Press Photo fueron anunciados en febrero pasado. Ya tenía un rato de haber visto una y otra vez las fotografías en la red, pero la experiencia de poder apreciarlas frente a frente es completamente distinta.

La fotografía, como cualquier forma de arte, requiere su tiempo, su disfrute, su entendimiento y, sobretodo, el armado del contexto de cada obra. Y es ahí donde triunfa la exhibición sobre la inmediatez de la red. Cada fotografía viene acompañada de la historia detrás de su creación.

Desde la impactante fotografía de Burhan Ozbilici, ganadora absoluta del World Press Photo 2017 que capturó el momento en que un fundamentalista turco asesinó al embajador ruso en una galería de arte, hasta las emociones contenidas en el trabajo de Francesco Comello con su serie sobre la vida cotidiana en una recluida comunidad religiosa de Rusia, recorrer los pasillos del Museo Franz Mayer es un deleite visual.

El World Press Photo nos acerca, en gran parte, a los momentos más oscuros del ser humano a través del fotoperiodismo. Pero también sirve la muestra para que no olvidemos y, sobretodo, para que hagamos algo para cambiar. Las poderosas imágenes de la destrucción que captó Jamal Taraqai tras un atentado terrorista en Pakistán se contraponen con la esperanza del periodismo gráfico de Giovanni Capriotti que puso en el ojo la situación de los gays en el deporte canadiense y que influyó para una victoria enorme en el rubro social. No se las cuento para que la descubran ustedes en la exposición.

Hace poco les contaba que hay marcas que lo hacen a uno sentirse orgulloso de consumirlas por el trabajo que realizan más allá de la venta de sus productos. Canon siempre ha sido mi marca de cámaras, desde hace unos 17 años cuando me hice de mi primera EOS D30.

World Press Photo

Cada año, cuando se publican los World Press Photo en todas las categorías, pienso en la cantidad de disparos hechos con alguna de mis ya 7 distintas cámaras Canon que he comprado y sonrío porque, algún día, me animaré a inscribir una de mis fotografías. ¿Quién sabe? Quizá en una edición a futuro, mi nombre esté en alguna de las exhibiciones itinerantes. Por lo pronto, se vale soñar mientras uno ve el trabajo de quienes ya alcanzaron ese sueño.

Para información de la exhibición, chequen aquí la página del Franz Mayer.

Si la fotografía les apasiona, métanse a Canon ZoomIN. Vale mucho la pena.

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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