logo

Walt Disney World. Cómo ser felices por siempre.

Por: Carlos Dragonné

Hace algunos años, uno de mis mejores amigos caminó por la calle principal de Magic Kingdom hasta casi la entrada del Castillo de Cenicienta, el ícono más importante de la tierra de fantasía creada por Walt Disney en Florida y California, miró a su novia, se hincó en el piso y sacó un anillo de compromiso en el reino de las princesas. Es una escena que se ha repetido una y otra vez en el transcurso de los años y que pasa tan seguido que quienes están alrededor del momento ya no se sorprenden o, incluso, participan en ello como pudiéramos imaginar con vítores y aplausos, como si estuviéramos en alguna escena de alguna cinta de comedia romántica. Y es que a este lugar se viene también sin niños. Es, de hecho, uno de los mejores lugares para visitar y, sin duda, el lugar más feliz sobre la tierra. Bienvenidos a Orlando. Bienvenidos a Walt Disney World.

Walt Disney

Tenía un par de años de no venir. Pero la última vez que anduve por aquí, todo giró en torno a mi sobrina de, en aquel entonces, 8 años. Fue un viaje para celebrar su infancia y, al mismo tiempo, la nuestra, esa que no se va y que no desaparece aunque el mundo exterior insista en decirnos que debió haber sido guardada en algún baúl de recuerdos hace ya bastantes años. Hoy es diferente. Hoy estamos aquí para celebrar nuestra adultez, esa que nos hace mirar con distinta visión lo que hacemos y que nos ayuda incluso a valorar a fondo lo que disfrutamos.

Hoy regreso con otra mirada. Una que quiere entender cómo vivir esto como un adulto y descubro, en la ausencia, el romanticismo que esconde el mundo de fantasía al que uno no debe venir nunca sólo, a menos que esté buscando las respuestas que sólo el niño interior puede proveer. Hoy camino por Disneyworld con la mente puesta en ese rostro que veo al despertar y entiendo lo que este viaje puede significar, aunque ella no esté aquí y haya tantas cosas que no puedo hacer por el simple hecho de que lo mejor hay que compartirlo con quien has escogido para, justamente, eso.

Por ello es que este viaje se está volviendo en un viaje de planeación de regreso, en medio del disfrute que, de manera natural, sucede cuando uno cruza las puertas del lugar más feliz sobre la Tierra. Es un viaje en el que voy descubriendo rincones que espero recordar para poder cruzar los umbrales sosteniendo su mano y sentarme frente a ella para abrir una botella de vino y brindar por la cena que está por llegar, en medio de una cava digna de los recuerdos de buenas experiencias.

Walt Disney

Mi regreso a la tierra que Walt Disney creó para mantenernos a todos dentro de los mundos que alimentaron nuestras ilusiones infantiles tiene hoy el complemento de, irónicamente, saberme incompleto pues tendría que ser un nuevo origen de historias que se escriben en el recuerdo imborrable y no sólo de anécdotas que llenan el diario de viaje. Pero entiendo por qué estoy aquí. Vine a entender que, como adultos, este mundo debe vivirse de la mano no sólo del niño interior, sino de quien te dibuja la sonrisa del adulto pleno.

Disneyworld

Y, entonces, cae la noche en Magic Kingdom y me encuentro ahí, frente al castillo de Cenicienta, para disfrutar un nuevo espectáculo de fuegos artificiales y video proyección que, de manera perfecta, este año ha cambiado y se titula Happily Ever After. Y entonces aparece en el castillo Quasimodo, el personaje principal de mi película favorita del Disney de 2D y, de hecho, mi película de Disney favorita de todos los tiempos. Ese personaje que sube el castillo mientras canta Out There, la canción de ilusión por excelencia y que sirve como preámbulo a un recorrido narrativo que se basa en impulsar no sólo los sueños, sino la consecución de ellos.

Entre los sueños de grandeza de Aladdin y la lucha del trabajo para cumplir una promesa de Tiana, las luces van llenando el cielo mientras las ilusiones van recorriendo mi cuerpo y me descubro, de nuevo, al borde de ese llanto que alimenta el alma reivindicando los sueños con el tiempo que aún tenemos por delante y los pasos que ya dejamos detrás persiguiéndolos. Así van apareciendo en las paredes convertidas en grandiosas pantallas Mulan y Rapunzel y la voz de Mufasa nos vuelve a recordar la importancia de no olvidar nuestro origen, lo que somos y lo que queremos ser. Y, entonces, con la música y letra de Hércules -No Importa la Distancia-, todos los personajes que construyeron nuestra búsqueda de la felicidad van apareciendo, uno a uno, volviendo a dejar en claro que la búsqueda sigue su curso y que cada uno de nosotros creamos nuestro Felices por Siempre según lo que estemos construyendo. Porque así son los sueños. Y, entonces, como adultos, entendemos que no sólo su existencia importa, sino su persecución.

Hace algunos años, uno de mis mejores amigos caminó por la calle principal de Magic Kingdom hasta casi la entrada del Castillo de Cenicienta, el ícono más importante de la tierra de fantasía creada por Walt Disney en Florida y California, miró a su novia, se hincó en el piso y sacó un anillo de compromiso en el reino de las princesas. Dos días antes de mi llegada, otro buen amigo repitió la escena y todos fuimos testigos en fotografías de lo sucedido. Y es que aunque seas un niño de 8 años o un adulto construyendo todos los días un presente como cimiento del futuro que has soñado, la realidad es que este lugar siempre es un buen comienzo. Porque aquí es donde nace nuestra ilusión de poder decir Y vivieron felices para siempre… Y eso es, como nos enseñara Walt Disney en otro gran clásico, tan sólo parte del Ciclo Sin Fin.

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

Check Also

Seat Ateca

Queremos comprar la nueva Seat Ateca. Hicimos un roadtrip para probarla

Por: Carlos Dragonné Si ustedes son seguidores de este sitio, podrán recordar que les he …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*