Vegas Uncork’d 2016: En serio tengo que mudarme allá.

Por: Carlos Dragonné

Recién empiezo a desempacar de mi viaje a Las Vegas con motivo de Vegas Uncork’d 2016 y de pronto, sin darme cuenta, me encuentro buscando, primero, hoteles para un siguiente viaje y, después, departamentos y condominios en venta con el extraño sueño -muy alcanzable si le trabajo duro un par de años- de hacerme de una propiedad en la ciudad del pecado. Y es que, por quinta edición consecutiva anduve celebrando la gastronomía, el vino y la vida interminable e inagotable de placeres de Las Vegas y, quizá apoyado con el hecho de que se juntaron la celebración del décimo aniversario de este evento de Bon Appétit y el comienzo del año en que se celebrarán los 50 años de Caesars Palace, esta vez regresar a México me costó mucho más trabajo. ¿Qué tiene esta ciudad que tanto me hipnotiza y que me llena de añoranza no sólo cuando regreso, sino cuando empiezo a planear mi siguiente viaje?Vegas Uncork'd

Si bien este año los restaurantes de MGM Resorts no estuvieron presentes en Vegas Uncork’d y, con ello, me faltaron las visitas a lugares como L’Atelier, Prime (aunque aquí sí pasé porque sería imperdonable no saludar a mi querido y admirado Rob Moore, quien tiene esta cocina a su mando), Picasso de Julián Serrano y algunos otros, no puedo negar que después de haber gozado un desayuno en Giada’s y caminar de un lado a otro de Las Vegas esperando el momento del Grand Tasting, el día apuntaba a cerrar de manera impresionante, y les puedo asegurar que no decepcionó ninguna expectativa. Ya les he contado que el Grand Tasting se trata de recorrer el Garden of the Gods del Caesars Palace para adentrarse en un bacanal entero donde todos los restaurantes participantes del evento están presentes, con sus chefs atendiendo y dándonos un recorrido degustativo por algunos de los platillos creados en especial para este evento o, en su caso, por los platillos insignia de sus restaurantes. Es, por decirlo de una manera facilista quizá, el Disneylandia de los que vivimos por y para comer.Vegas Uncork'd

Cada año resultan imperdibles varios lugares y, como cada año, hay uno que siempre se lleva las palmas -al menos por los últimos 4 años-, pero hablar de todos sería escribir un artículo de muchas páginas que no terminarían de leer de un solo golpe, pues los imagino saliendo a la cocina a saciar el hambre o el antojo de todo lo que les estaría describiendo. Sin embargo no puedo evitar mencionar las Albóndigas Caseras que sirvió Steve Martorano, del restaurante Martorano’s del Paris Hotel, el espectacular Brioche que había en el stand de Guy Savoy, de quien además disfrutamos una increíble cena maridaje con Krug Champagne, el Crostini de Rebanadas de New York que nos sirvieron en The Palm del Chef Kiko Ojeda y que, además, tenía también un Bisque de Langosta para disfrutarse en toda su estructura y untuosidad. Pocas cosas puedo decirles que llenan mi paladar como el Dip de Rib Eye Añejado que sirvieron los del restaurante Joe’s. En el tema de los vinos, pude saciarme de varios de mis favoritos, pues no sólo se trata de un evento que hace homenaje a la comida, sino a la bebida y la gran variedad de destilados, vinos y cervezas que se pueden disfrutar con tan solo salir de lo que me gusta llamar el “paladar de confort”.Vegas Uncork'd 2016

Por supuesto, de nuevo la hamburguesa de Short Rib que sirvió Fleur del Chef Hubert Keller y su Chef Ejecutivo José Ávila se llevaron las palmas del evento para mi aunque tengo que confesarles que el Crispy Pork Belly de Jardin estuvo muy cerca de arrebatarle la corona. Y eso que este año parece que no fui muy bien entrenado que digamos, porque es la primera ocasión que no me da el espacio en el estómago para una segunda vuelta de mis favoritos y para la vuelta de los postres, mismos que también eran una locura, con malteadas, pasteles de caramelo, chocolates y un sinfin de cosas que bien podrían causarle empalague a un comedor novato, pero… vamos… uno es profesional en esto. Por eso lleva uno cinturones fácilmente ajustables a estos eventos. Vegas Uncork'd 2016

Al terminar la noche, tuvimos que ponernos a caminar por Las Vegas Boulevard para bajar un poco el peso de la comida y evitar una noche complicada. Y mientras encontrábamos un bar para tomar un par de whiskeys extra que nos ayudaran a conciliar el sueño y hacer digestión -confieso que ahora sí me hizo falta averiguar si el mezcal es en realidad eso que tanto me dice Elsie Méndez para ayudar a evitar la sensación de saciedad extrema, o el mejor llamado mal del puerco-, con la noche de Las Vegas empezando a mostrar lo mejor de su vida interminable, descubrí que siempre hay un pequeño espacio en mi corazón para la ciudad del pecado y que, como adicción enraizada, siempre quiero un poco más de ella para poder sentirme bien.Vegas Uncork'd 2016

Hoy, a unos días de haber vivido este año como si fuera la primera vez, caigo en cuenta que me enamoré de Las Vegas y que fue amor a primera vista desde hace años. Ese ruido en el fondo de mi cabeza cuando regreso no es otra cosa más que la nostalgia haciendo escándalo queriéndome convencer de quedarme, de buscar la forma de despertar con esos cielos azules que parecen no tener fin y hacerme a la idea hasta de lograr soportar los veranos con sus climas demasiado calientes para mi. Hay una voz que siempre me dice que no debe ser tan complicado hacer algo para dejar de ser un viajero a la ciudad y convertirme en un residente. Hace unos días, mientras platicaba de este viaje a Las Vegas apenas un día después de haber regresado de la misma ciudad tras haber asistido a la NAB, un amigo me preguntaba cómo era posible que disfrutara el destino tanto si no soy de tomar, de salir de fiesta o de apostar. Y tras un pequeño silencio di con la respuesta de manera bastante más sencilla de lo que esperaba. Porque Las Vegas es la conjunción de los grandes sabores que me conquistan cada día. Desde amanecer con el aroma de un espresso doble de Sambalatte hasta escurrirme de pronto a La Comida, en la 6ta y Freemont por unas deliciosas enchiladas que el mexicano que siempre he sido y seré piden esporádicamente, esta ciudad no sólo tiene las historias de la gente que desnuda sus temores y sus prejuicios para darle rienda suelta al animal que llevan dentro, sino que envuelve esas historias en los mejores sabores de la cocina mundial entre hoteles, restaurantes y pequeños lugares fuera del Strip para convencernos de que sí, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. Pero viendo mis maletas sin desempacar, me pregunto… ¿Y si lo que pasó en Las Vegas fui yo mismo? ¿Se vale también quedarme?

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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