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Helen Greek Food and Wine: Grecia nunca había estado tan cerca.

Por: Carlos Dragonné

Una de las cosas que más lamento no tener en la ciudad de México es un buen restaurante de cocina griega. Sí, ya sé que me dirán del que está en Alfonso Reyes, pero la realidad es que hace mucho dejé de ir porque dejó de estar entre mi lista de favoritos. Además, este artículo servirá también como un llamado a que me ayuden a descubrir algún otro porque me he cansado de buscarle. ¿Por qué? Porque hace poco me hicieron recordar lo mucho que me gusta la comida griega y, además, me ayudaron a descubrir lo buenos que son algunos de sus vinos. Estamos en Houston y hoy el menú se sirve en Helen Greek Food and Wine.

 

Los restaurantes no deben ser todo solemnidad y manteles largos. Creo que hemos dicho eso en varias ocasiones y, de hecho, varios de nuestros grandes favoritos tienen esta onda de fonda o, si quieren verse más internacionales, un bistrot, aunque últimamente la palabra anda medio desvirtuada o, peor aún, malentendida.

Tras haber pasado la mañana recorriendo pasillos con exhibiciones artísticas en The Menil Collection, tomé un taxi para ir a este lugar que estaba en mi lista de recomendaciones y sugerencias. Cabe destacar que no soy de hacerle mucho caso a esas listas porque parecen más una especie de itinerario y, honestamente, ¿a quién le gusta que le vayan dictando por la vida qué hacer? Sin embargo, por azares de este viaje andaba yo con toda la disposición a hacer lo que la sugerencia dictara.

Así acabé en Helen Greek, un local pequeño en Rice Boulevard, cerca de Rice University, el Museo de Historia Natural y el Zoológico de Houston, lo que además resultaba un gran lugar para recargar fuerzas pues justo el Museo era mi siguiente parada. Sorpresa para mi que el arte empezaría en el menú de este lugar, porque atrapar al comensal es una de las cosas más complicadas por lograr.

Lo primero que llama la atención es la frescura del lugar y la enorme cantidad de vinos que están en exhibición al ser un local tan pequeño y con todo el espíritu de un bistró, aunque insisto, en al concepción real de la palabra, antes de la parafernalia de quienes decoran con palabras falsas las ausencias de sus cocinas.

Hambriento y sediento, aunque no puedo definirles cuál de las dos era más imperativo resolver, abrí por error la carta de vinos. Digo “por error” debido a que, como bien saben, no soy yo el experto en ello, sino quien me acompaña en todas estas aventuras, así que pocas veces soy quien le dedica tiempo a la decisión de la parte espirituosa de nuestros paseos culinarios. Pero este fue uno de esos errores que quisiera se repitieran más seguidos.

Pocas veces he visto una lista de vinos tan divertida y que rompe cualquier barrera con el comensal. De hecho, si mi cabeza no me falla -y no, créanme, no he bebido tanto vino-, es la primera carta de vinos que leo a conciencia vino por vino, hoja por hoja y palabra por palabra. Una lista de 10 páginas de puro vino griego, ninguna otra región.

Solo Grecia, sólo vino. ¿Cómo hicieron para mantener mi atención? Rompiendo el hielo, trayendo el mundo del vino a ese espacio de placer mundano y entretenimiento en el que nace y vive, de manera natural, el vino y lo que lo rodea. Una carta que se ríe de si misma y que, a través del buen humor, recomienda las que, asumo, son las etiquetas consentidas de quien la creó. No quiero echarles a perder la experiencia pero, por favor, si no está en sus planes ir a Houston pronto (que no comprendería por qué), entren a la página de Helen Greek y lean la carta de vinos.

Helen Greek

Un lugar que tiene comida para compartir entra, de manera casi automática, en los finalistas a favoritos del viaje, porque la cocina es eso: compartir y disfrutar entre todos los que están a la mesa, platicar entre los aromas que pueden significar cosas completamente distintas para quienes rodean el platillo. Helen Greek, por supuesto, tiene este concepto al ser, de hecho, uno de los conceptos básicos de la cultura gastronómica griega.

Así que nos dimos a la tarea de llenarnos con los sabores de una cocina que, además, es sana y buena para el cuerpo, no sólo para el ánimo. Una Ensalada con Aceitunas Kalamata, Pepino, Jitomates Heirloom (de los mejores que he probado ultimamente y que me hacen desear encontrar más de esta variedad en México) y una selección de Dips Griegos fueron la manera perfecta de arrancar un recorrido por la visión de esta cocina en Houston.

El nacimiento de la cultura fue en Grecia, así que tiene mucho sentido que muchos de los sabores o estilos de comida que conocemos en occidente tengan algún tipo de reminiscencia en la cocina griega. Y como amante de todo lo que venga envuelto en algún tipo de masa, cuando el menú de Helen Greek te invita a aventurarte con la creación del día en forma de pay con masa filo, pues lo único que queda es cerrar los ojos y agradecer a quien lo recomienda.

Es aquí que tengo que recordarles algo de lo que ya habíamos hablado en ocasiones anteriores pero que puse en práctica completa en este viaje por la ciudad de Houston. La comida en ciudades nuevas puede ser un reto interesante y un camino que lo lleve a uno desde la confusión hasta el éxtasis en el paladar. Y, como les he comentado, esta vez Houston fue más que lo que normalmente había sido para mí, así que la tratamos como nueva ciudad y apliqué el consejo que alguna vez alguien me diera y que me ha funcionado muy bien. Volteen a ver a su mesero y díganle si tienen algún tipo de restricción alimentaria -ya sea por alergia o por simple gusto- y dejen que él, de la mano de quienes están en la cocina, les manden lo que ellos probarían si estuvieran sentados en el lugar en el que están ustedes.

Siendo así, sólo escogí el Pay por un asunto de simples principios. Después me entregué a un Briam que es una mezcla de vegetales asados con queso feta que me recuerda por qué me gusta tanto la cocina mediterránea. La sencillez de una cocina que se basa completamente en la calidad del ingrediente, sin parafernalia ni presunciones que la decoren. Queso, aceite de olivo, vegetales, carbón y listo. Y ya saben cómo me gusta la cocina honesta.

Helen Greek es un restaurante que dignifica lo que sucede en la cuna de la civilización en términos de sabores. Y si algo define a la cocina de Grecia es el Cordero. Era evidente que llegaría esta proteína a la mesa y, en este caso, lo hizo en la forma simple de un filete, servido con papas y ensalada. Esa simpleza, insisto, caracterizó nuestro paseo culinario por la región, sentados a la mesa de este local en Rice Boulevard que podría pasar desapercibido si no vienen con la idea de comer en la cabeza.

Mientras brindamos con uno de los vinos que nos tocó descubrir de la mano no sólo de quien tiene a su cargo la impresionante cava de este lugar, sino de esa carta de vinos que les comenté anteriormente, llegaron a la mesa los postres. Y, entonces sí, nuestra cabeza terminó por volar a lugares que pocas cocinas logran con sólo un platillo dulce: las Donas Griegas, con azúcar de hinojo y una crema batida de yogurt griego que, a unas semanas del viaje, sigo intentando lograr y sigue sin quedarme igual. Bueno… siempre puedo buscarme un pretexto para regresar a Houston.

Salgo y pido un Uber para continuar mi día en los museos de Houston. Mientras espero, en mi mano derecha tengo una bolsa de Helen Greek Food and Wine con tres botellas de vino griego que planeo abrir en diciembre, en casa, mientras festejamos el cierre de un año complicado y que todos dejamos atrás. En mi mano izquierda siento la piel de la mano de ella, mi compañera y cómplice en las aventuras culinarias alrededor del mundo. La aprieto un poco y agradezco haber descubierto juntos este lugar en una ciudad que está dispuesta a sorprenderme y echarme en cara lo poco que la conocía a pesar de tantas visitas. Y, entonces, con los sabores y aromas de una comida impresionante aún en la mente, la abrazo y me hago la promesa de ir a Grecia pronto, aunque haya que hacer una escala primero en Houston para recordarnos lo que es el verdadero concepto de una cocina auténtica que logra llevarte lejos.

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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