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Epcot International Food and Wine Festival. La curiosidad tiene sabor.

Por: Carlos Dragonné

Entrar al Epcot International Food and Wine Festival puede ser un poco abrumador. La realidad es que no conozco a nadie aún que tenga el estómago para aguantar en un sólo día los 35 mercados globales que se presentan en el parque temático y durante 75 días. Pero sí puedo decirles que hay maneras de sacarle el máximo provecho a este festival para que no sientan que dejaron algo sin hacer. Y es que vaya que apenas da tiempo un día para medio conocer las opciones. Ya no digamos para comérselas todas. Así que aquí les va mi recorrido personalísimo sobre las cosas que hay que hacer para que tengan el máximo beneficio.

Primero que nada, los boletos del parque. A ver… saquen cuentas de los días que quieren disfrutar del Festival y, entonces, organicen su viaje pensando en ello. Yo les recomiendo que ya que tienen los días claros, compren los boletos con la opción Park Hopper, por si de pronto deciden que ya están llenos pero tienen tiempo y ganas de darle a otros parques, se lancen a ellos y regresen justo a tiempo para aplicar la cena festivalera.

Busquen y háganse del pasaporte del festival. Esto trae todos los menús para que puedan ir haciéndose a la idea de lo que quieren probar primero. Si son tan obsesivos de la comida como el que aquí escribe, podrán ir poniendo marcas en cada página para que no se les vaya nada de lo importante. Esto, si decidieron dedicarle uno o dos días solamente al festival, es tremendamente útil para que pongan palomita a los sabores que les pique la curiosidad.

Si van a aventarse sólo un par de días, no se queden en la comodidad de los sabores conocidos. Arriésguense y vayan a probar cosas que normalmente no se encuentran cerca de casa. Nada tiene de chiste salir de México para ir a probar la comida que sirve la Hacienda San Angel Inn y que, dicho sea de paso, uno nomás no entiende cómo es que sigue vigente y como para cuándo se le acabará el contrato. Prueben lo más lejano a casa, lo más aventurado que se encuentren, hagan un reto para sus paladares sobre productos que, de primera instancia, no se animarían a consumir.

Guarden un espacio para la cerveza. Les garantizo que pueden sorprenderse con lo que se encontrarán en el pabellón Odyssey y que alberga cuanto sabor se puedan imaginar. Yo, por ejemplo, regresé a casa con una nueva cerveza en la lista de las básicas y que se hace en Florida. Sí… en Florida. Si bien es un estado que yo sabía que tenía cervecerías artesanales, confieso que no tenía idea que eran tan buenas.

Hagan bien las cuentas cuando entren. Luego no queremos sorpresas y, sobretodo, si son como yo que se van como hilo de media en cuanto ven comida. Si ustedes se hospedaron en un hotel propiedad de Disney y vincularon su aplicación y sus boletos a su Magic Band, una de las maravillas que esto permite es tener vinculada la tarjeta de crédito que dieron para su habitación con la pulsera, lo que les puede ahorrar muchos problemas en lo que a andar cargando efectivo y tarjetas se refiere. Pero sepan cuánto van a gastar y dónde lo están gastando, para que luego no les llegue el síncope de la comida cara… ese que normalmente da cuando uno ya no tiene hambre. Por eso, como dice un comediante famoso, la cuenta debería llegar cuando aún no ordenamos y, hambrientos, estamos dispuestos a pagar lo que sea. Cuiden el presupuesto.

Revisen la agenda de conciertos y actividades alrededor del Epcot International Food and Wine Festival, porque hay un montón de cosas que hacer además de recorrer stands de los pabellones y los mercados globales. Sepan bien qué días quieren lanzarse. Yo, la realidad, es que les recomiendo que aprovechen la temporada baja para tener la experiencia completa.

En temporada baja podemos encontrar las ofertas en los hoteles de Disney para compartir. Ejemplo rápido: si se lanzan en la semana del 15 de octubre o de plano se lanzan en la semana de Halloween el 29 de octubre y van con su pareja para devorarse y beberse Disney como se debe, entre los dos pagarían por 5 noches en el Disney’s All-Star Movies Resort unos 5mil cada quien por la semana. Y recuerden que eso les da la ventaja de la transportación a la puerta de los parques que sólo quedándose en un hotel de Disney tienen. En cuanto a los boletos de avión, yo por mucho siempre prefiero viajar con Aeroméxico, porque la temporada baja uno siente la diferencia en el costo del boleto. Y si a eso le suman las tarifas en Venta Azul o en ofertas de la página, llegar a Orlando va a ser más barato de lo que pensaron.

Epcot Food and Wine

Abran puerta y cierren reja. Es decir… si van a ir a aprovechar al máximo el Food and Wine, sean de los primeros en llegar para disfrutar la comida. Esto no quiere decir que abran el parque, porque los pabellones arrancan para estar listos a las 11 de la mañana, pero pueden aprovechar las primeras dos horas para recorrer el parque y aplicarse en las atracciones que más les interesan. Yo, la verdad, es que disfruto de manera increíble Soarin’ y el Test Track. Pueden darse una vuelta por los pabellones y aprender de la cultura que ahí se exhibe. Este año, por ejemplo, supe algo del pabellón de Marruecos que no les quiero contar para no echarles a perder la sorpresa, pero que me sorprendió bastante. Bueno… y una anécdota del de México, pero que me lleva al siguiente punto.

Contrólense. Modérense. Recuerden que es un festival y que no se trata de ponerse hasta las manitas. Y esto se los digo porque me contaban que hace un par de años alguien se excedió un poco y se puso a trepar la pirámide del pabellón de México como si fuera el Monte Everest. Esto se trata de disfrutar, no de convertirse en una anécdota. Y el hecho de que vengan como adultos significa, precisamente, que son adultos. No quiero verlos como el nuevo #Lord o #Lady que nos avergüence en redes sociales.

Pero, sobretodo, disfrútenlo. Abran la idea de descubrir, caminar por un parque que, si bien es temático y de diversiones, es también uno de los mejores espacios de aprendizaje a través del entretenimiento que pueden existir. Vayan y aprendan sobre lo que se está haciendo en Disneyworld para la sustentabilidad alimenticia de algunos espacios de los parques y cómo están llevando este aprendizaje a otras partes del mundo. Esto lo pueden ver si se suben a Living with the Land.

Sí… es abrumador. Pero es una experiencia que se necesita para ir tachando esa lista de cosas pendientes en la búsqueda de la felicidad y del llenado del diario de viaje que tanto les he pedido que lleven. El camino a la plenitud pasa, sin duda alguna, por el paladar. Y si de pronto se encuentran lugares que van a jugar con su memoria de sabores de manera tan clara y tan pertinente, lo único que podemos hacer es cerrar los ojos, respirar profundo y gozar. Porque ya lo dijo el hombre detrás del gran sueño que es esta tierra de fantasía: “Seguimos avanzando, abriendo nuevas puertas y haciendo cosas nuevas porque somos curiosos. Y la curiosidad nos sigue llevando por nuevos caminos”. ¿Qué mejor manera de alimentar la curiosidad que preguntándonos a qué sabrá el siguiente platillo?

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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