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El rock y la construcción de la memoria: Jersey Boys.

Por: Carlos Dragonné

Hay clásicos que no pasan nunca de moda. Y es que también tenemos que entender la cocina clásica y mainstream fuera de la “alta cocina” como algo que debe disfrutarse de vez en cuando y que tiene sentido cuando el antojo así lo manda. No, no les estoy hablando de ir corriendo por una hamburguesa de McDonald’s, porque ya eso sería un exceso absurdo, pero de pronto vale enteramente la pena escaparse a un Hard Rock Café por unas alitas y una buena hamburguesa. Pero, sobretodo, vale la pena entrar a la atmósfera musical del lugar y recordar por qué es que nos gusta tanto el rock, ese género que ha definido a muchas generaciones y que se alimentó de bandas que salían de los barrios, de los garajes de las casas, de los bares de mala muerte y que llegaron –en muchos casos– al nivel de ser leyendas. Mientras esperábamos nuestra elección de bebidas, decidimos caminar por el lugar y disfrutar las fotografías y la memorabilia de Led Zeppelin, John Lennon, Jimi Hendrix, The Ramones y otros de la escena musical global. Y es que ahí, entre las paredes, de pronto apareció un nombre que tiene más significado que la obra de teatro que nos toca esta noche, es un poco más personal y más pegado a los recuerdos de mi infancia: Frankie Valli. Y sí, como podrán imaginarlo, nos toca regresar a la década de los 50, cuando la música estaba por generar una identidad americana completa, antes de la invasión británica, para conocer la historia de 4 íconos americanos que sobrevivieron a The Beatles y que, estoy seguro, muchos de ustedes han escuchado aunque no tengan claro qué canciones. Hoy, Broadway Inbound nos pone en un paseo por el recuerdo y nos manda del otro lado de Río Hudson a una ciudad que tiene su propia identidad y que genera sus propias reglas. Hoy nos toca Jersey Boys.Jersey Boys, Broadway Collection, New York

Hard Rock Café Times Square, New York

Hard Rock Café Times Square, New York

Hard Rock Café Times Square, New YorkFrankie Valli, para mi, es uno de los grandes de la música americana. Su voz emblemática es de esas que reconoces casi inmediatamente. Además, personalmente, casi puedo hasta agradecerle –al menos de manera indirecta– mi dominio del idioma inglés, pues yo soy alumno de la pantalla, no de las aulas. Cuando era niño repetía tres películas hasta el cansancio –y créanme que cuando digo ‘cansancio’ me refiero a tener que volver a comprarlas por el desgaste de la cintas Beta en la que las tuve– y, mi padre, notando esta afición por repetir diálogos que sigo manteniendo hasta el día de hoy, decidió tapar la zona de subtítulos de nuestro televisor con masking tape negro. Lo hacía al principio con mis tres películas favoritas… después simplemente se quedó la costumbre en el televisor de mi cuarto y el inglés se me pegó de manera natural. ¿Una de esas películas? Grease. ¿El cantante del tema principal? Frankie Valli. Entenderán ahora el por qué de mi gusto por caminar hacia el August Wilson Theater y adentrarme en la historia de uno de los grupos más importantes de la música norteamericana. Y así sucede con muchos de los temas que forman parte del musical escrito por Rick Elice y Marshall Brickman y con música nada menos que de Bob Gaudio, uno de los cuatro miembros originales de The Four Seasons, que recorre los años y las vidas de Tommy de Vito, Nick Massi, Bob Gaudio y Frankie Valli, desde el descubrimiento de éste último hasta la inducción del grupo en el salón de la fama en 1990 en un recorrido que juega a ser documental y musical a la vez que un verdadero homenaje al género y a los protagonistas de dicho género.Jersey Boys, Broadway Collection, New York

La música occidental y el genero del rock/pop se ha alimentado de muchos que, con los años, van trascendiendo a ellos mismos, hasta llegar a ese punto en que todos conocemos sus canciones y hasta las podemos cantar cuando suenan en algún lado, pero pocas veces sabemos con exactitud quiénes son los intérpretes originales. Este musical es un recorrido por esas sensaciones, canción tras canción uno va descubriendo sus recuerdos enmarcados en las notas de Big Girls Don’t Cry, Sherry, Rag Doll y la inigualable Can’t Take My Eyes Off You, y entonces se puede comprender que Jersey Boys es un homenaje no sólo a la banda que definió la música pop de Estados Unidos en los 50 y 60, sino a las historias humanas detrás de ellos y a la personalidad tan marcada de quienes se convirtieron en leyenda. Porque, como en otras grandes ciudades de la unión americana, ser de cierta zona o cierto vecindario, te obliga implícitamente a tener una personalidad específica. Y algo especial debe tener este lugar en donde el honor importa más que cualquier contrato y en el que un apretón de manos puede durar toda una vida. Aquí la familia importa, y la familia que uno escoge es a la que se le jura honor y lealtad, pase lo que pase y cometan el error que cometan. Si eres de Jersey sabes que la sangre que corre por tus venas sólo se derrama por la familia y que el esfuerzo que a otros podría desgastar, para ti es apenas el comienzo.Jersey Boys, Broadway Collection, New York

De eso se trata Jersey Boys, de darle a quienes lo merecen su lugar en la historia de la música popular americana. Bob Gaudio lo dice mientras avanzan los números en el escenario: “Mientras The Beatles invadía los estadios y la gente soñaba con saturar el Madison Square Garden, nuestra música se quedó con la gente común, en los camiones, los condados, los pueblos y los merenderos. Ellos fueron los que se enamoraron de nuestras canciones. El pueblo americano…”. Y hoy, 26 años después de la última aparición de los miembros originales en un escenario, la memoria se reconstruye de la mano de quienes mejor podían contar la historia, pues además de Gaudio como compositor, Bob Crewe, el productor que estuvo desde el nacimiento de la agrupación, en aquellos años en los que ni siquiera tenían un nombre definido, antes de que fueran The Four Seasons incluso, es también escritor de una obra en la que, créanme, podemos cerrar los ojos y disfrutar la música con la memoria, que es con lo que mejor se disfruta. Porque, como dijera Paul Auster, otro famoso originario de New Jersey:

“En cuanto a mí, tengo días buenos y días malos. Cuando vienen los días malos, pienso en los que fueron buenos. La memoria es una gran bendición, Peter. Lo mejor que tenemos después de la muerte”.

About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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