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Comilona 9. Puertas abiertas a talentos que urge impulsar.

Por: Carlos Dragonné

Da gusto cuando pasan estas cosas. Y, de hecho, comparando éste con otro del que les contaré en unos días, vamos a platicar de las comparativas de eventos y de cómo se siente cuando hay manos metidas que no deberían de estar. Pero ahorita se trata de celebrar. Celebrar un evento que merece aplausos de pie no sólo por la organización, sino por el concepto mismo. Porque la gastronomía de un país se mantiene viva por tradiciones y por herencias, pero también por la apertura a nuevos talentos y la oportunidad de abrir los ojos. Bienvenidos a la Ciudad de México. Esto fue Comilona MX.

No había forma de que no asistiera a este evento. Por razones personales era impensable mi ausencia. Y tengo que confesar que no tenía mucho conocimiento de lo que estaba cocinándose en el Campo Marte. La realidad es que tenía claro que quería ir a ver a uno de los cocineros, pero no sabía realmente a qué iría. Bohemia me extendió una invitación que terminó de llamar mi atención y subir las expectativas: cata de su línea de cerveza con lo que se serviría en Comilona.

Comilona

Entre el universo enorme de festivales que parece saturar al público y que, incluso, demerita hasta los propios esfuerzos por dar a conocer la industria con una extraña mezcla de grandes ideas y personajes improvisados, como en todas las industrias, este destaca por un tema fundamental: el apoyo y promoción de nuevos talentos y nombres que deberían conocerse más que los mismos diez de siempre.

Y, ojo, no disminuyo el éxito y el lugar en el partenón que tienen las vacas sagradas de nuestra cocina. Al final, ese reconocimiento se lo han ganado y lo mantienen con su trabajo diario. Pero hay días en que uno se cansa de ver las mismas caras, los mismos nombres en reportajes que parecen reciclados, los comentarios que parecen sacados de un futbolista en entrevista tras un juego y que no cuentan nada nuevo. ¿Ven? El problema no está en los cocineros que siempre vemos.

Comilona

Es en momentos así que aparecen esfuerzos de Bohemia junto con los creadores del concepto Comilona MX. ¿Por qué no podemos armar más cosas de este estilo? Aquí no se trata de promocionar la cerveza, a pesar de ser el principal patrocinador e impulsor de esto, sino de llamar la atención a cocineros que están realizando propuestas deliciosas e innovadoras con proyectos que parecieran pequeños pero de una trascendencia impresionante.

El público gastronómico tiene la oportunidad de descubrir propuestas que cualquiera que tenga un proyecto puede inscribir para ser parte de esta plataforma de lanzamiento e impulso. Proyectos emergentes e independientes tienen aquí ese espacio que, aceptémoslo, no se termina de abrir en medios tradicionales o, incluso, en festivales culinarios. Ya sea por costo o por decisión de organizadores, hay talentos en nuestro país que no tienen la oportunidad que se merecen de mostrar lo que son capaces de hacer.

Pero no sólo se trata de ir a comer. Para nosotros, los asistentes, es parte básica del asunto. Pero los protagonistas también se conectan, hay talleres, catas, mesas redondas y una serie de puertas abiertas que cada quién decide cruzar para el beneficio de sus particulares proyectos. Digamos que el proyecto, que ya va en su novena edición, es el resultado de nuestra gastronomía grandiosa con la visión de impulsar talentos y proyectos nuevos. ¿Es eso bueno? No. Es extraordinario.

Si bien había proyectos que ya conocía como Porkit Porchetta o Mesa Nómada -a quien deberían de tener en sus radares para poder vivir una de sus experiencias-, hubo sorpresas como los tacos de Tizne Tacomotora de los que había escuchado pero no había tenido oportunidad de probar y El Caliche, que redondearon una tarde entre buenas cervezas, amigos y promesas culinarias a las que no hay que perderles el rastro.

Tres cervezas distintas de Bohemia después, entre los aromas de Metro Cacao -que presumen estuvo delicioso, pero por cuestiones de una dieta libre de azúcar tuve que resignarme a salivar mientras los demás los comían-, surge el verdadero legado que ha estado dejando Comilona en nuestro panorama gastronómico: acercar al público que disfruta sus días a través de aromas y sabores con cocineros que merecen salir del anonimato. Es ahí cuando uno voltea a ver una marca que está haciendo lo que debe hacer para impulsar a los sabores de México en todas las formas posibles porque, al final, no sólo se trata del sonido de la cerveza abriéndose, sino de con qué vamos a disfrutarla.

México ha estado en camino a convertirse en un destino culinario importante a nivel global por años. Pero no podemos aspirar a serlo basados en los mismos diez nombres de extraordinarios cocineros que han abierto las puertas del escenario nacional al mundo. La consolidación de la gastronomía mexicana y sus talentos se tiene que dar porque otros crucen esas puertas. Es bueno saber que Juan Pablo, Andrea y Gustavo Viedma están enfocados no sólo en mantener esas puertas abiertas, sino en que una enorme cantidad de mexicanos talentosos las crucen. Ahora nos toca esperar la siguiente edición.


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About Carlos Dragonné

Cineasta, escritor y cocinero. Sufro de analisistis aguda, con cuadros de humor negro crónico recurrente. Músico con un piano cerca. Reconstructor de fantasías

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